sábado 26 de mayo de 2007

algunas anotaciones sobre dadaísmo

Y, para variar, un recorrido por algún camino literario me trae inconscientemente una lección para mí misma. El dadaísta Francis Picabia, intelectualmente herido por la primera guerra mundial, dijo: « Rien pour demain, rien pour hier, tout pour aujourd'hui. », es decir, nada para mañana, nada para ayer, todo para hoy. Lección: tengo que aprender a respirar momento a momento, a contar el tiempo en instantes, ratos, ratitos, intervalos, corcheas y silencios de redonda; cuando deje de pensar en 'mañana', 'hoy' será más 'hoy'.
Dadaísmo, movimiento intelectual y estético fundado alrededor de la Idea de una caballo de madera; hipocampos, carruseles, la infancia se refleja sobre sus paredes como bajo el efecto de una caja oscura.
Un pequeño y necesario inciso sobre la historia -contemporánea- de la imagen -kinética-. Traumatropo, estroboscopio, fenantiscopio, praxinoscopio, mutascopio, hasta que el cartón y el ilusionismo dejaron paso a la luz: luminosidad de kinescopio y, poco después, de cinematógrafo.
El dadaísmo, como el cine, ha seguido tres pasos en su (r)evolución: el regreso a la retórica de la infancia, a la sencillez y a la imagen en movimiento; el dadaísmo es la búsqueda de la palabra aleatoria, en principio muda, facsímil, desprovista de sentido a veces; el dadaísmo desea, y desea combinar espontáneamente palabras sacadas de un diccionario, de un libro abierto al azar, de una chistera... En cualquier caso, el sin-sentido, el nonsense técnico, cobra sentido en la hermenéutica inevitable de la mente humana; como sucede en la lectura de Beckett, Ionesco, Carroll... que recrearon la palabra mediante la no-palabra. Pero ya basta, necesito regresar al lenguaje casi ordenado, al significado casi pleno de la poesía, y abandono el dadaísmo en esta entrada para estrenar prematuramente la próxima: Eugène Émile Paul Grindel, más conocido como Paul Éluard, abandonó su dadaísmo práctico por una poesía hecha, de nuevo, con palabras--> me Encanta este poema:
"La rivière
La rivière que j'ai sous la langue,
L'eau qu'on n'imagine pas, mon petit bateau,
Et, les rideaux baissés, parlons".
Es tan simple que parece mentira, y precisamente, que los comienzos del siglo XX revolucionaran de tal manera la poesía.
Anécdota: hace mucho tiempo, maquiné en un cuestionario a lo Proust -de un email en cadena-la siguiente respuesta para la propuesta lúdica "escribe unas palabras en homenaje a la pereza": <<'unas' implica que son dos o más de dos; si son más de dos, yo me planto>> Me acuerdo porque, sorprendentemente, hizo cierta gracia. Cuatro años más tarde, encuentro esta cita de Éluard, que define perfectamente la pereza que siento ahora mismo, pereza escénica, porque tengo tanto trabajo que temo desintegrarme en el escritorio, o en el sofá rosa: "He tirado mi lámpara en el jardín para que se vea claro y me he tumbado. El estruedo lo removía todo allá fuera. Mis oídos duermen. Una luz llamó a la puerta".
("J'ai jeté ma lampe dans le jardin pour qu'on y voie clair et je me suis couché. Le bruit remuait tout au dehors. Mes oreilles dorment. La lumière frappe à ma porte", Éluard).

4 apariciones:

Gotardo J. González dijo...

cierto ambiguo huyo estímulo elijo yerro hierro eneldo admiro

Camelia dijo...

presencia lloviendo perfecto palabra abeto murmullo gracias

Gotardo J. González dijo...

du du du du

Camelia dijo...

*Florie e-líptica dice: (9:01:13) du du, dudu du du