miércoles 11 de julio de 2007

"y el mundo era azul como una naranja" (éluard)

Me miré los brazos como si fuera la primera vez:

-Ah, pues no soy de color rosa.

-Porque ya has cogido el color de aquí.

-¿Sí?, bueno, es posible, cuando era pequeña era casi transparente. Se me veían las venas por todo el cuerpo, azules y verdes.

-Yo tenía un pez así. Era azul.

-Yo no era azul : )

-Pero es que se volvió transparente...



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viernes 29 de junio de 2007

Despacho simbiótico

plano



detalle
Guardaremos el secreto de dónde se ubica(rá), y porqué, este refugio académico, jejeje.


Refugio académico que, por otra parte, contiene nevera autónoma, telescopio, home cinema, pecera auto-limpiable, astrolabio, área de ocio, cafetera italiana digitalizada, macro-equipo de música y un bonsaï.



Sobre las paredes hay varios cuadros (de los cuales he quitado uno para dejar sitio a la pantalla de plasma), una cítara coreana, un abanico japonés y fotografías. Por cierto, el jarrón chino se rompió en la mudanza...


Incluye diez muebles biblioteca, nueve ventanas, un ventanal, un archivo con doce compartimentos y el tradicional ficus.



Tu mesa es la que se ve en el centro de la imagen 2; te he puesto una silla giratoria anatómica, un flexo verde, un ordenador tan de última generación que yo no sabría ni encenderlo y un sillón de pensar en cuero azul oscuro -no había en negro-.


Mi mesa en principio era igual que la tuya, salvo que con el paso de los minutos-sim ha incorporado cajones desordenados y una lámpara que cambia de color y de forma; he elegido, por otra parte, un sillón muy poco apto para el trabajo -y la espalda-.



El pasillo está construido en hormigón e iluminado con lámparas de neón para dar mayor verosimilitud al contexto arquitectónico.


Es un despacho ecológico y reciclable -transformable en villa oceánica o palacio extraplanetario-, está totalmente climatizado y a prueba de interrupciones, obreros de la construcción, repartidores de publicidad -y de otras cosas no comestibles-, bulldozers extraviados, huracanes desmitificadores y radiaciones nucleares en general.




jueves 28 de junio de 2007

Moon Palace


Están todos invitados a una estancia en el Palacio de la luna. De Paul Auster.
"El Palacio de la luna" se encuentra lo suficientemente lejos como para recrearse en la evasión, y lo suficientemente cerca como para llegar en un clic:http://www.lenguasdefuego.net/foro/viewforum.php?f=10


Nota: en algún lugar de mi pc, había un botón verde...

miércoles 27 de junio de 2007

W.A.Mozart

Bueno, pues nada. Mozart. Qué más puedo decir... He pasado gran parte del concierto, hasta que el hilo musical me hizo perder el hilo narrativo de las sonatas, emborronando el programa con apreciaciones, cosa que no esperaba, más o menos subjetivas, lo que ha confirmado mi agudo estado de grafomanía: con bolígrafo, por una vez. Bajo el crucero gótico, y las nervaduras kafkianas que esperan diecisiete lámparas de araña, un piano Bösendorfer; Fontaine pasa las páginas con precisión matemática. Sonata KV 331 en La mayor: tecla de inicio en escala mayor, pero el verdadero concierto empieza cuando se cuelan en ella bemoles y sostenidos, sonidos graves y esporádicos, en crescendo; podría decirse que el pianista toca él solo a cuatro manos, porque los colibríes arpégicos típicamente mozartianos invaden el teclado, mientras que la maquinaria que se refleja en la tapa levantada del piano de cola vibra estóicamente. Después de algunas frases con ecos de tragedia griega, suena prematuramente un Chopin de nocturnos acuáticos. La sonata KV 332 en Fa mayor aparece sin apenas una ruptura perceptible con la 331-etiquetaje numérico-. El sonido se hace teatral, los arpegios se encadenan, el piano se vuelve soprano, tiene una voz, casi humana; regresan los graves, y Mozart presiente a Falla; el piano, ese piano, suena aunque el pianista se separe demasiado, ingrávido, apoyado en el pedal derecho como si fuese una cuestión de vida o muerte, de amor o desengaño. Súbitamente, se levanta el telón, las secuencias de la trama musical parecen presentar sucesivas oleadas de personajes de cine mudo. Las complejidades van creciendo, la telaraña se hace más densa, la mente se siente preparada para pitagorismos y aritmética, hasta que emprende el viaje de regreso, porque Mozart suena ahora con la simpleza monocorde de una caja de música; puedo oír, en algún lugar de mi memoria, la melodía de la bailarina que evoluciona ante su one leg soldier -antiguo cuento, "el soldadito de plomo", Grimm; canción primeriza, la había olvidado-; y cuando el leitmotif se anuncia, inminente, Amadeus sorprende una vez más, inventando un nuevo motivo, anticipándose a Paganini o transformando el piano en un violonchelo metálico, como si fuese un futuro Novacek en movimiento perpetuo. Mientras tanto, aparentemente ajeno, el pianista se deshace en una mezcla de livianidad (que atraviesa sus brazos, sus mangas invisibles y medievales, el meñique) y las descargas eléctricas que invaden el resto de ese cuerpo abandonado al platonismo de la música. Escaleras, espirales, breves silencios efervescentes, y suena Neruda, 'puedo escribir los versos más tristes esta noche', Sonata KV333 en Si bemol mayor. El sonido del siglo de las Luces, luces sinestésicas, invade el escenario, un microcosmos sobreelevado y cubierto por una clepsidra de cristal. ¿Cómo suena el otro lado del espejo, el auditorio?: gente que habla del cincuenta aniversario de su lavadora, "este adagio lo tocaba de joven", el furor de los abanicos abriéndose, caramelos desenvueltos con insolencia, pasos de acomodador, un teléfono años treinta, un gato desesperado/emocionado por la música, y centenares de oyentes sumergidos, fascinados, silenciosos, escondidos, en el interior filiforme de las sonatas. Las vibraciones alcanzan el programa que sostengo en la mano, febriles, armónicas, me atraviesan. Es cierto que prefiero los versos de arte mayor y las partituras en escala menor, pero allí, detrás del bösendorfer, el compositor Bruno Fontaine asiente, disiente, exclama, Improvisa, e incluso se ríe, en un monólogo interior con el propio Mozart.

martes 19 de junio de 2007

Te cedo la palabra

Si estás en mi blog ahora mismo es porque tienes cinco minutos. Si tienes cinco minutos, inviértelos mejor registrándote en el foro de discusión de la Revista de Cultura Lenguas de Fuego, donde podrás leer y compartir puntos de vista sobre Literatura, Música, Cine, Arte, Opinión y Granada.

Cómo hablar de música clásica eludiendo el tema (experimento)

abril 2007
Esta es la historia de un lunes antiguo, caducado hace semanas, pero lunes per suculum seculorum al fin y al cabo. Hay días en que nada tiene sentido -especialmente si es lunes, peor aún si es domingo-. Hay días en que la facultad inmensa es un minúsculo banquete para Fedros y los largos pasillos modernos son intrincadas miniaturas modernas aprendices del siglo diecinueve -en vano-. Las palabras del conferenciante, que conferencia sobre el sentido de las palabras, no tienen sentido. Las idas y venidas no tienen sentido. La música no dice nada. El aire no sabe a nada. Ni siquiera la incipiente -amenazante- primavera está lo suficientemente presente como para remendar el día con otras tribulaciones. Hay días en que me cruzo con perpectivas llenas de colágeno apócrifo y sacarina, sonrisas artificiales, sonrisas que se sonríen, parejas disparejas.
Sin embargo, el sin sentido en sí tiene sentido, si no los elementos que lo componen. Tiene sentido el sin sentido del jazz encorsetado en comercialidad optimista: voces como las de Helen Forest("Deep purple"), de Lene Horne ("Stormy weather"), de Billie Holiday (etc., etc.) transforman la realidad en un mundo que se miente desde la acogedora visión aterciopelada y en blanco y negro cantada con voces vibratorias, acompañadas de vientos y cuerdas casi freudianos. En lo más profundo de la noche sonaban bien, olían a jazz, a la incandescencia de la época de los inventos. Voces instrumento que compiten con las flautas traveseras, cantan, sincopadas y armónicas, waiting games que suenan más bien a nightingales gráficos y casi literarios.
Se supone que debería estar escribiendo sobre Stravinski -mago encantador de céfiros y ninfeas-; pero el jazz es la hermenéutica de la música. Mañana, m(b)aybe.

grafomanía

Se repite el mismo ritual de cada año; dejo el bic sobre la mesa, refugio mi mano dolorida en mi mano fría, recojo la botella de agua, el reloj, el tipex y los bolígrafos de repuesto que nunca llego a necesitar, la hoja de borrador y las gafas, miro debajo de la mesa si me he dejado algo, entrego el examen. No me puedo creer que no vaya a tener más exámenes hasta febrero del año que viene, solía pensar en estos casos. Este año no, porque no importa, estudio y redacto trabajos en una espiral de actividad imprescindible -en momentos puntuales, después de vagar mentalmente durante el resto del día-. El examen ha sido largo y extraño; una primera parte tipo test, entretenido; una segunda parte creativa, original: había que escribir una carta, un artículo para una revista de viajes o una ponencia para un congreso de la FLE, cuyo motivo principal debía ser uno o varios de los países francófonos estudiados en clase. En el primer caso había que ser poético, precisó, en el segundo caso había que captar la atención, en el tercero había que ser técnico y preciso. Me cuesta intentar ser poética en un examen, y no tengo ganas de evasión, estoy bien aquí, así que decido ser lo más técnica y precisa posible imaginando una ponencia sobre el francés en Québec: semántica y fonología, lo que no me impide, para no perder mi propio interés lector en el trabajo, hacer algunas referencias al dadaísmo, al surrealismo, y alguna que otra nota de ironía. Preguntas tipo test:¿cuantas provincias tiene Canadá? 10 provincias y tres territorios, enumera mi cerebro despistado pero automático; en la parada de autobús, dos horas más tarde, me pregunto cuantas eran las provincias canadienses, un auricular se cae y oigo una voz: 140, conversación ajena, nada que ver, así que, curiosa, miro excepcionalmente los apuntes: 10 provincias y tres territorios. Me aburro así que dejo de pensar en el examen. Espero. Todo lo que sube, baja, pero Newton se decepcionaría porque esos autobuses que he visto subir la cuesta nunca volvieron a bajar, así que me voy caminando, e inconscientemente me parece la opción más interesante, a pesar de la hora (2:30) y del calor (2:30 p.m.). Pasa una camiseta del Hard Rock Café (Lisboa) y recuerdo que hace muchos años las coleccionaba mentalmente. Suena Radiohead y me pregunto porqué esas guitarras y ese piano entrelazados suenan como sumergirse en una bañera llena de espuma caliente. Miro al suelo y recuerdo la muerte trágica de Isadora Duncan, porque Mae West, que sólo conozco de nombre, también ha muerto en ese cartel rasgado al borde de la calzada. Un gato negro se cruza en mi camino, salvo que más que un gato es una mariposa, y más que negra es blanca, digital, como dibujada por Tim Burton sobre un fondo azul. Hay un corazón de tiza pintado en la pared. Zigzagea delante de mí la avispa número un millar novecientos mil cuarenta y siete que no me pica (creo que son alérgicas). En ese cartel anuncian crêpes caseras por 49 euros, y el casco antiguo, desierto, parece ya más una crisálida que un hormiguero. La idea del hormiguero me recuerda que no he acabado de leer "RUR" de Karel Capek, y me recuerda las 'hormigas' doradas de Poe. Lo que me recuerda el libro nuevo que tengo en mi poder, que se transparenta a través del plástico como la llave de Amélie Poulain en su bolsillo. Saco el libro y comienzo a leer, caminando, pero "Le vent tiède et endormi, poussait une brassée de feuilles contre la fenêtre. Wolf, fasciné (...)" y en ese momento comprendo que no es un libro que se lea solamente sino que hay que vivir en él un tiempo, así que lo reservo para el silencio de la tarde, para el sofá rosa. El libro me recuerda que he visto varios caracteres chinos esta mañana, y el único que recuerdo es el carácter 月 , al mismo tiempo me cruzo con alguien que más que andar vuela, llega tarde, tiene prisa, y mira su reloj, y entonces recuerdo que los relojes siguen existiendo, que debería comprarme uno o, mejor, ponerle pilas al mío, al que reproduce un cuadro de Klimt, y con la mezcla de 月 y del reloj surge una pregunta sobre cómo sonará tu reloj metálico, único lector, cuando lo dejas por la noche en la mesilla. Debe sonar a autómata adormilado, debería buscar mi reloj, insisto para mis adentros, y eso me recuerda que tengo mucho sueño, pero que no tengo sueño, pero que tengo sueño, y pienso en la sombra de mi casa, en que pasaré por el frío del salón para alcanzar el sopor cálido de mi cuarto, y que tal vez me duerma, lo que me recuerda que más que sueño tengo ganas de escribir, escribir por escribir, porque he echado de menos mi teclado, porque tengo la mente despejada después de varios días de somnolencia pseudo-narcoléptica, así que escribiré una entrada -pienso-, tomo algunas notas, y me prometo que no utilizaré el pesado recurso de la anáfora -promesa que he incumplido-.
Y ahora, una vez satisfechos mis impulsos grafómanos, voy a sumergirme en 184 páginas, todas a la vez, como si fuera una corriente acuática.

domingo 17 de junio de 2007

polen de ideas

Después de tres días de dedicación a la materia plástica; después de una tarde de honda reflexión, de devaneos en mis lecturas, de paseos por la habitación, la palabra comienza a fluir.
He abierto un archivo, estoy llenando la página; la sensación de madeja de telarañas en la cabeza, producida por un calor apócrifo, está desapareciendo.
Ahora, no es orégano todo lo que reluce...:
problemas:
1.la palabra fluye porque estoy escribiendo sobre Paul Scarron y María de Zayas desde mi punto de vista. Estoy pensando y narrando, estoy imaginando lo que pensaron cuando narraron: me encamino por el peligroso camino de la hipótesis y no hay cancela en este jardín.
2.resultado: en las primeras líneas ya he mencionado a H.G.Wells, a Andrea Navagiero, a Romeo y Julieta y a Eugénie Grandet: disparidad de siglos, caleidoscopio.
3. en consecuencia, estoy divirtiéndome constuyendo el entramado del texto, sin poner distancia: mal, porque no es un artículo ni una entrada, sino un trabajo de clase.
4. la palabra fluye pero he dejado el archivo abierto y sin guardar cambios para abrir el blog y escribir esta entrada -así que, exagerando mucho, cosas tan aparentemente inofensivas como una ráfaga de viento o un portazo, podrían echar a perder lo que llevo escrito-.
5.la mala noticia es que se me acaba de ocurrir que podría subir algo de música al blog... (será largo e infructuoso, me temo).
Me pregunto por lo tanto, curiosa, impaciente, cómo será este trabajo cuyo título es 'polen de ideas artificial', sobre un término del teórico Darío Villanueva, cuando amanezca. Tengo una buena dosis de zumo de naranja en sangre... pero si escribo el 50%, cosa probable puesto que trabajo mejor a deshora, me concederé aquello de irse a la cama y dormirse profundamente.

sábado 16 de junio de 2007

rapsodia en amarillo

Tengo los dedos, los brazos, las rodillas, salpicados de manchas amarillas y doradas. Si esta pintura plástica, para contornos y relieves, contiene plomo, no creo que sobreviva hasta mañana.
El olor a pintura acrílica invade mi habitación; huele a talco, a caramelo, a mente en blanco.
Terminología pictórica (personal): llave, sauce, ventrículo derecho, Klimt en la mente aunque no en el pincel, perspectiva escheriana -y Klinger como proyecto imposible-. El próximo lienzo será rojo, tal vez, con un gramófono en la esquina, que sonará de verdad.
Este es amarillo. Ocre, dorado, castaño, naranja.
Es un placer pintar porque no sé pintar; no busco ninguna perfección, solamente materia, color, olores y música alta, la ventana abierta en este junio metasiberiano.
No sé donde pondré la maravilla de Bouguereau que tengo colgada encima del sofá rosa, cuando la sustituya por mi horrible cuadro.
Y sé que pasaré una noche en blanco, probablemente mañana, jugando a ser útil, a salvarme la vida, evadiéndome en el trabajo comparatista que debería estar haciendo ahora, sobre Paul Scarron y María de Zayas: dos escritores que compusieron el mismo cuento al mismo tiempo; querría regresar atrás en el tiempo y presentarlos el uno al otro, pero no fue polen de ideas, sino un increíble trabajo de imitación, declarada y consciente. Quién imitó a quién, supongo que lo averiguaré en esa noche en blanco.
Ésta es una noche amarilla. Tendría que haber empezado a redactar, pero es que me siento viva; no podía quedarme quieta, no volvería a quedarme quieta... pero tengo que enterarme del final de Eugénie Grandet antes de dormirme. Por cierto que Balzac es un mago de la narración tridimensional, y me pregunto si la escritora decimonónica y condesa Sophie Rostopchine, más dialógica que Honoré, le había leído durante su infancia.
Sobre la mesa del fondo tengo una montaña de cuadernos y apuntes, dos discos de violonchelo, uno de conciertos de violín, Miranda Warning, una revista (?), el lapicero que dice abril abril abril, Julio Verne. Sobre esta mesa, el teclado del ordenador cubierto de manchas amarillas, una bolsita con pupilas de muñeca, dos botes de pintura, un folio cubierto de garabatos, la bolsa de pienso de los dragones, un joyero con dos retratos, una llave, dos hojas con anotaciones bibliográficas de literatura china -con el calor que hace y con cuello vuelto : ) -.
Sobre el sillón, el atril abierto y lleno de botes de pintura, pinceles, cuentas de collar. En el suelo, la paleta amaneciendo en un ocre descartable, más pinceles, más manchas, más olor a caramelo.

miércoles 13 de junio de 2007

ajá!!!!!!!!!!encierran bajo llave las cosas interesantes!!!!

-subes no?
-espero que sí. además, allí si prestan los libros, por lo que veo
-en general sí. tuve que luchar por ello :p y casi no exagero!
los bibliotecarios en general son reticentes a tres cosas: 
1. a que toquemos los libros
2. a que pidamos libros 
3. a que los saquemos de su sitio
a veces tb son reticentes a que los coloquemos otra vez en su sitio, eso ya es el colmo

viernes 8 de junio de 2007

música que grita como el grito de E. Munch

El teclado. El teclado es el último vínculo que tengo con la música, es el último rastro del mástil y de la madera. Mi teclado de plástico brillante y blanco, silencioso e impersonal, es el arco, y yo soy el violonchelo mudo: se ha reflejado en un espejo y cuando el cristal comenzó a derretirse, salté: aquí los objetos están al revés y yo estoy en el sentido de las agujas del reloj, à l'endroit. Porque el orignal, el de madera, sigue al otro lado, sentado quedamente en su rincón, con una cuerda más, pero le sigue faltando el 'la' (la frase mítica 'dame un la' no es una metáfora), que acaba de saltar, rizado y funambulista, por el precipicio de las cuerdas rotas.
El chelo, emocionalmente exhausto, abandonado durante tres semanas, dilatado por el calor, desafinado hasta el infinito ∞, hasta la curva lemniscata y el lazo de moëbius virginalmente unidos, hasta U+221E, aguarda pacientemente a que suene la canción del nightingale, la pieza asiática, el viejo Beethoven. Pero es imposible, las escalas se cruzan, no hay nada que hacer. Inexperiencia, pereza, y en realidad, aunque son útiles, nunca me han gustado las clases de música, porque son como un trance aletargado y claustrofóbico; ya las de piano eran divertidas pero sosas, y las de violín una tortura; no quiero ser invisible ni atravesar las paredes, quiero despertarme sabiendo tocar, como hoy con el vibrato, que mi cerebro ha aprendido a fuerza de pensarlo nada más, y por fin, después de cuatro meses, ha decidido mandar la orden a mis manos torpes.

Lentamente, vuelvo a cruzar el espejo; el chelo vuelve a ser el chelo, yo vuelvo a ser yo; el pizzicato ha devuelto las sinestesias al instrumento, sol re sol do, sol re sol do, ajustando el ritmo aparece Bizet. Empiezo a mover los dedos sobre las cuerdas, olvidando el protocolo, olvidando las normas, y aparecen unas notas más. 'Me parece que eres soprano, acabarás en la ópera', palabras amenazantes y lejanas que regresan a mí, recuerdos casi prehistóricos; hoy, mi voz que desafina por timidez, aún estando sola, canta, grita, lo que el chelo ahora no puede, y poco a poco empieza a seguirme, mis dedos me siguen, las cuerdas me siguen, el arco me sigue, y el chelo empieza a tocar él sólo, siguiendo mi voz como un enjambre de niños al flautista de Hamelin.
Ha sonado, durante unos minutos, este chelo abrazado y desvaído, y durante horas, después, en mi cabeza abrasada y desvaída, con la rabia y la impotencia de beethoven sordo, con cierto marlango y cierto bizet y cierto 'I will forget the breeze most of the time' tronando entre las sienes, con la tormenta interior e inexpresable de Eugénie Grandet, con el pesimismo de Shopenhauer, con la pasión de Julieta, con el miedo de A. ante la memoria y la soledad, con los temblores de Flandes apresada, con el dolor de la derrota preventiva, con el horror de las pesadillas y su despertar en el vacío, con la seguridad de la nota y la palabra acertada, con la aprehensión del insomnio y su consumo necesario, con la febrilidad de los libros amontonados en la mesita de noche, con la piedad filial de Collodi, con el no-ser que en realidad es más que nunca: elevado al cuadrado, al cubo, a la cuarta dimensión, hasta alcanzar la orilla de la piel. No hablo de calidad, sino de sonido, hileras de sonidos, cierta música interior, donde pude sentir en las últimas notas cómo el alma se me derramaba más allá de los límites materiales, desesperada y tranquilla. Y después, alt+s=∫ de ∫ilencio.


Porque la diferencia reside entre la realidad y la ficción, la esperanza y la verdad, el infinito jugando con números reales y el infinito jugando con números aritméticos. He aquí mi cuerpo y su espíritu, 悉心 con todo mi corazón, con toda mi alma, mi tiempo y mi espacio presos en mí, liberados entre versos y estadísticas.

jueves 31 de mayo de 2007

sueño del pabellón amarillo

En el rincón, paciente, el chelo al que le quedan dos cuerdas -las prisas, las prisas, lo han dejado desdentado, a mí las manos ociosas, desesperadas por tocar-.
Sobre el escritorio, inclinado, migratorio de nuevo, una botella de agua -medio llena-, una lámpara que sustituye la que yace en el suelo, un pendiente, impar, poemarios, folios, borradores y un paquete de folios A4 medio desembalado, resíduo de la impresora y de la mañana y los trabajos por entregar.
En el sofá rosa, la manta roja, escarlata, invernal, arrugada como un insecto 'que tiene una sola letra en su vocabulario' (Lorca); la almohada sentada como una persona, inmóvil, prueba recalcitrante de la siesta vespertina -claro- en la que por fin me he dejado llevar, he perdido la conciencia, he desaparecido, con las voces de fondo, de lejos, de Joey y Phoebe diciendo sandeces inspiradas, de lógica aplastante.
Sobre la mesa apoyada contra las cortinas, montones de libros con páginas marcadas, clips del año pasado en la palabra 'rosa', y este año en la palabra 'luna', índices, el estuche virginal de las gafas, la lámpara verde, lámpara de biblioteca, casi muerta, las llaves, unas de tantas, las fichas, el libro de teoría de Enric Sullà -cabecera de los comparatistas nostálgicos, "l'Astrée" semi-leída, frustrada, y una manzana entera y verde.
En el sillón, el bolso, recién catapultado desde la puerta y un libro de Boris Vian, rosado y empezado hace años. Cierto desorden en las estanterías.
En el armario, un vendaval de vestidos y camisetas, los collares kilométricos esparcidos, inservibles, en el alféizar.
Por todo ello el pabellón amarillo huele a hogar, a refugio.
Pero hay mucho desorden, demasiado quizás.
Aunque no importa, porque esta tarde he ido a buscar la paz en otro lugar.

Y de pronto el suelo regresó a la horizontal..

... estaba en el ciber en la esquina de mi calle, el ciber de siempre,imprimiendo cromatismos... mientras esperaba, me giré, miré hacia la acristalada y conocida puerta, y el suelo cayó, adoquinado, gris, brillante, en la precisa orilla del dintel.
El mundo ha caído de todo su peso ,estrepitoso, aterciopelado. El mundo, que se aparece fantasmalmente, en forma de año: de tiempo más que de materia. El curso acaba de empezar, pero ha rodado como un cataclismo, como una pirámide imperfecta, pulida,esférica. El tiempo cayó al otro lado del espejo, y ahí estaba yo, esperándo(me).
Tengo cuatro años y un rayo atraviesa la persiana, se derrama, lentamente, sobre la moqueta.
Tengo cinco años al aire libre.
Tengo seis años y el juego de té cae de la mesa.
Tengo siete años y he construido un castillo debajo del aparador.
Tengo ocho años y el mundo se hace clarividente .
Luego tengo doce años, súbitamente tengo dieciocho, y veinte,y la máquina del tiempo me traslada hacia delante desde el otro lado de la pantalla de cine.
Después de eso, el tiempo pasa por pasar, por estética, por necesidad.
Yo.
Vacío.
De nuevo yo.
Me dejo los grifos abiertos. Cuento las horas a deshora, llego tarde. Me marcho de casa dejándome la mitad de mí -las llaves, los libros-. Dejo caer el lapicero a última hora, su contenido se esparce, rueda, por el suelo, y cuando regreso todo está otra vez en su sitio (curiosamente, no ha sido nadie). Mancho mi blusa verde con zumo verde. Mancho las gafas con lágrimas en el autobús. Mayo es siempre igual, me hierve la sangre, sólo quiero encerrarme y leer, pero no hay tiempo; siempre es demasiado pronto, o demasiado tarde para leer.

repasando poemarios

5.
... y mis sueños se construyen y deconstruyen
en un momento,
cuando aún están frescos como tallos de milenrama;
milenaria me adelanto, me anticipo a los finales,
hablo tanto para decir tan poco que, mítica,
insoportable, obstaculizo trágicamente mi propio destino;
Tragicomedia y Pathos
llorando en fila india sobre el camino de losas amarillas,
sueños, sueños, sueños, ...tengo sueño, de tanto nihilismo:
¡nihilista! me digo y me condeno, por haber pensado en dejar
la bola de oro legendaria en la fuente de Shopenhauer,
donde las ranas asiáticas y azules huyen
saltando a la charca límpida, entre bambúes y viento: música,
palabras, y entre todas ellas está oculto el principito con su rosa.
Ser o no ser, piensas luego existo, duda cartesiana, el mar,
mis sueños antiguos de escribir una novela con palabras,
de plantar un bosque de hojas translúcidas,
quimeras, deseos, fracasos agridulces antes de fracasar,
miedo a que sean fantasmagorías, alegorías,
miedo a que sea miedo en sí mismo, valses, o fantasías.
(abril 2007)

lunes 28 de mayo de 2007

Hermenéutica fantasmagórica

Desenvuelta de mi cuerpo, mi alma descansa desnuda en una colcha blanca, en un edredón esférico, nevado ('en esta mañana fría, fría, fría, congelada') y cubierto de rosas rojas porque ya estamos en mayo y por fin es otoño; aquí, mi rostro sin rostro (no) es muy diferente de mi rostro con rostro. El verdadero problema es que mi alma esta vez se ha enraizado en mi cuerpo, porque tiene ciertos privilegios sobre la materia que el alma no tiene, o no del todo, a saber, deslizarse cuesta abajo con la música absorbiendo mi cerebro, deslizarse por el chelo que es un castillo ambulante en el que habito para refugiarme -me gusta la habitación de las efes, tiene vistas al mar como la caracola de Anaïs Mentha ® (aquella inventora de relojes que una vez me atreví a ser)-, deslizarse en "L'Astrée", deslizarse lúdicamente en el "I Ching", deslizarse en un viejo jersey, deslizarse en la cama, deslizarse entre la multitud, deslizarse silencioso "sobre las losetas, entre los muebles restaurados", deslizarse entre los cojines que guardan el olor de tiempos pasados, deslizarse entre 'Los meses del olvido' (aquel primer 'libro' que un día creí haber escrito).
El verdadero problema (2) es que sigo sintiendo cómo me crecen las alas entre los omoplatos, y me pregunto, me pregunto, si sabré volar mejor o peor que leonardo da vinci, si podré seguir caminando, si tendré que agujerear la espalda de mi ropa para no romperme los cartílagos.
El ala derecha de la casa también tiene la ropa agujereada, para que los muebles respiren mejor.

-¿El qué?
-Teoría (repito) de la literatura y literatura comparada -emoción interior, discretamente eclipsada-.
-Ah, ¿y porqué has estudiado eso, eso tiene salidas?
Respuesta: inevitablemente soy un fantasma con cuerpo, pero leer es teletransportarse, atravesar las paredes y leer el pensamiento, todo a la vez, y sin necesidad de telarañas, filtros mágicos o cascadas encubridoras de palacios.

Hubo una época en que llegué a pensar que era literalmente transparente, o al menos translúcida; pero soy un fantasma con un cuerpo, al que trato a veces como a una muñeca antigua, lo trato con cierta distancia, lo visto, le pongo un collar, un anillo, una mirada, lo siento en una esquina del sofá rosa, me pregunto en qué piensa. Me gusta vivir en este cuerpo porque lo conozco como uno conoce su casa, su dormitorio, su infancia, el dolor y los efectos de la luz y el claroscuro sobre los días de la semana.
Aunque hay días, hay mañanas, hay partituras en que este cuerpo cubierto de metamorfosis, de abrigos pseudo-decimonónicos o de rebecas ajadas nada hitchockianas, desaparece; entonces no hace falta que me vaya muy lejos para encontrarme.

Agradecimientos:
me has hecho pensar, a partir de la colcha azul y unos párrafos antes, amén.

domingo 27 de mayo de 2007

relatividad

(+): bonita foto, pareces un hada
(-): ¿tienes mala cara, te sucede algo?

(+): rezumas literatura por todos los poros de tu piel (!!!?)
(-): lo sentimos, su obra no se ajusta a nuestro perfil editorial

afortunadamente, los cumplidos son subjetivos -exagerados, pero con buenas intenciones-.
afortunadamente, los no-cumplidos son objetivos -minimalistas, pero con efectos estimulantes-.

quizás, me digo, sea simplemente un aspirante a ada -sin h- con mala cara por dormirme a deshora devorando libros y pensamientos, respirando literatura sí pero productora de obras desperfiladas editorialmente. ahora, estoy viva, y eso que suena ahora en mi habitación, suena muy bien.

La última sesión del seminario asiático, en forma de microrelato

A veces hay tormenta en la facultad; expuesta bajo los efectos del Agua, le crecen nuevos pasillos, jardines, ascensores y libros; emergen de la tierra, en movimiento perpétuo como Novacek, nuevos escalones que escalar; luego está el viento, repartiendo ideas de agua por el interior del edificio, cerrando puertas que nunca antes habían tenido cierre, levantando hojas, trayectorias, remolinos. Los examinados nos miran reir al aire libre, a través de su inmenso escaparate, y se preguntan por una milésima de segundo, antes de volver la mirada exhausta hacia su examen, desde qué afortunado planeta ocioso hemos aterrizado. lA veces la facultad tiene otra estructura y otra consistencia; con el ruido de la lluvia balanceando los ventanales y tejados, parece que se pueden hundir las manos en las paredes, que el aula se convierte en una sala de cine, que el frío invernal cruza mayo temperamentalmente, que los siete reinos combaten por ganarse su prestigio ante el público invitado.
A veces hay tormenta en día lectivo; es una suerte, porque ahí arriba todo está más cerca de lo sublime decimonónico, en medio de la nada, en medio de la naturaleza, en un edificio mal parecido lleno de acuarios arbóreos y laberintos casuales.
El aula magna, ciclópea, inmensa, esmeralda, se transforma cuando llueve, se convierte en sucesiones de fotogramas cuyos créditos aparecerán en caracteres chinos: evasión -es la palabra que buscaba- edificante, placer (parce que toi tu rêves).

nota:
basado en hechos reales
ningún parecido de los personajes con personas reales es casual
ninguna secuencia ha sido dramatizada
no se ha maltratado ningún edificio en la construcción de este relato

sábado 26 de mayo de 2007

lista 2

-llamar a la oficina de derechos de autor
-recordar en la academia que el miércoles fue mi tarde libre
-terminar el epígrafe sobre focalización narrativa
-empezar a ser valiente
-encontrar un mundo sin palabras por si tengo que esconderme esta noche
-recordarte que me grabes una cosa
-(concentrarme)
-volverme del revés

en resúmen, lo que he cumplido hasta ahora de esta lista -tengo más*- publicada el martes es: ser puntual, comprar caramelos, practicar la serenidad y comprar un mp3-->bien, pero sigo canturreando por la calle :). Nota personal: empiezo a concentrarme. Nota personal 2: empiezo a concentrarme mucho.

*por ejemplo, esta noche:
-ordenar (como acaba de comentarme mi amiga H., 'ahora que todo está limpio y recogido ya no hay excusa para no sentarse a estudiar). V
-terminar comentario crítico
-organizar fichas
-avanzar en la lectura de "la invención de la soledad" - por placer-
-leer material de 'análisis de textos literarios'
-traducción español-inglés V
-ajustar correctamente la cuerda de sol y a ser posible también la cuerda de la
-guardar archivos en cd-rw (estoy en ello)

algunas anotaciones sobre dadaísmo

Y, para variar, un recorrido por algún camino literario me trae inconscientemente una lección para mí misma. El dadaísta Francis Picabia, intelectualmente herido por la primera guerra mundial, dijo: « Rien pour demain, rien pour hier, tout pour aujourd'hui. », es decir, nada para mañana, nada para ayer, todo para hoy. Lección: tengo que aprender a respirar momento a momento, a contar el tiempo en instantes, ratos, ratitos, intervalos, corcheas y silencios de redonda; cuando deje de pensar en 'mañana', 'hoy' será más 'hoy'.
Dadaísmo, movimiento intelectual y estético fundado alrededor de la Idea de una caballo de madera; hipocampos, carruseles, la infancia se refleja sobre sus paredes como bajo el efecto de una caja oscura.
Un pequeño y necesario inciso sobre la historia -contemporánea- de la imagen -kinética-. Traumatropo, estroboscopio, fenantiscopio, praxinoscopio, mutascopio, hasta que el cartón y el ilusionismo dejaron paso a la luz: luminosidad de kinescopio y, poco después, de cinematógrafo.
El dadaísmo, como el cine, ha seguido tres pasos en su (r)evolución: el regreso a la retórica de la infancia, a la sencillez y a la imagen en movimiento; el dadaísmo es la búsqueda de la palabra aleatoria, en principio muda, facsímil, desprovista de sentido a veces; el dadaísmo desea, y desea combinar espontáneamente palabras sacadas de un diccionario, de un libro abierto al azar, de una chistera... En cualquier caso, el sin-sentido, el nonsense técnico, cobra sentido en la hermenéutica inevitable de la mente humana; como sucede en la lectura de Beckett, Ionesco, Carroll... que recrearon la palabra mediante la no-palabra. Pero ya basta, necesito regresar al lenguaje casi ordenado, al significado casi pleno de la poesía, y abandono el dadaísmo en esta entrada para estrenar prematuramente la próxima: Eugène Émile Paul Grindel, más conocido como Paul Éluard, abandonó su dadaísmo práctico por una poesía hecha, de nuevo, con palabras--> me Encanta este poema:
"La rivière
La rivière que j'ai sous la langue,
L'eau qu'on n'imagine pas, mon petit bateau,
Et, les rideaux baissés, parlons".
Es tan simple que parece mentira, y precisamente, que los comienzos del siglo XX revolucionaran de tal manera la poesía.
Anécdota: hace mucho tiempo, maquiné en un cuestionario a lo Proust -de un email en cadena-la siguiente respuesta para la propuesta lúdica "escribe unas palabras en homenaje a la pereza": <<'unas' implica que son dos o más de dos; si son más de dos, yo me planto>> Me acuerdo porque, sorprendentemente, hizo cierta gracia. Cuatro años más tarde, encuentro esta cita de Éluard, que define perfectamente la pereza que siento ahora mismo, pereza escénica, porque tengo tanto trabajo que temo desintegrarme en el escritorio, o en el sofá rosa: "He tirado mi lámpara en el jardín para que se vea claro y me he tumbado. El estruedo lo removía todo allá fuera. Mis oídos duermen. Una luz llamó a la puerta".
("J'ai jeté ma lampe dans le jardin pour qu'on y voie clair et je me suis couché. Le bruit remuait tout au dehors. Mes oreilles dorment. La lumière frappe à ma porte", Éluard).

viernes 25 de mayo de 2007

nota 1

Dijo Kate Atkinson que si corremos hasta el infinito volvemos al punto de partida.
He vuelto a la plantilla de siempre, con el color de siempre. Sólo he cambiado la letra.
En breve (3, 2, 1) una entrada sobre la ciclotimia dadaísta.

fílosofía nocturna

-he de avertir que no estoy en ninguna parte-


para mí el espacio es una convención kantiana, es desorden en un cajón, es una pregunta de selectividad, es la materialización imperfecta del tiempo. no creo que necesite moverme por el espacio para encontrarte; porque el espacio y el tiempo son fantasmas literales, pero por fortuna tú eres de verdad.

miércoles 23 de mayo de 2007

penúltima sesión de historlatura china

En el curso se hizo hincapié en lo que el texto no dice:

Lo que el curso dice -hoy- es cómo funciona una guarnición -nótese- de ajedrez, desde un punto de vista sorprendentemente dialéctico y retórico (contenido oficial).

Lo que el curso no dice es lo que voy aprendiendo: los sonidos del edificio, la forma de los asientos, tu mirada de sueño, el vaivén rítmico de tu respiración que logra dormirme, Calmarme, poco a poco - milagro -(contenido extraoficial).

No he hecho hasta ahora balance del Seminario de Estudios Asiáticos. Calidad, rigor, teóricos clave, los asistentes se involucran, la moderadora modera (organiza, armoniza). Un 10. En cuanto a la materia impartida, el interés es creciente, hasta llegar hoy a su cúlmen: será que mi inglés ha mejorado (lol).

Cuando acabe el curso habrá que encontrar un placebo... A corto plazo tenemos la asistencia fantasmal a los cursos de doctorado...(y otros).

y tengo grandes reservas de caramelos ;)

lista

-llamar a la oficina de derechos de autor
-recordar en la academia que es mi tarde libre
-terminar el epígrafe sobre focalización narrativa
-comprar caramelos
-recordarte que me grabes una cosa
-empezar a ser puntual, a practicar la serenidad, a ser valiente
-encontrar un mundo sin palabras por si tengo que esconderme esta noche
-concentrarme, concentrarme
-comprar otro mp3 antes de perder la razón
-volverme del revés, quizás debajo de la piel haya un rostro nuevo con ideas nuevas

martes 22 de mayo de 2007

wake me up when september begins

es decir, hoy. El mundo es azul como una naranja (Éluard). El otoño ha vuelto; creo que ha sido porque Gabriel García Márquez dijo que octubre era lo único que siempre llegaba. No importa, me gusta el otoño, la lluvia, el edredón nórdico (las tormentas de verano). Pero necesito un poco de azul: ""cielos azules y transparentes apuntaban a un celeste que hubiera encantado incluso a Mallarmé" (Auster). Porque una mañana, dijo Renoir - mi pintor favorito en la infancia, pero me gusta recordarlo ahora como el modelo del hombre de cristal de "Amélie" que cocinaba para sus personajes de óleo crêpes de fresa- :"nos quedamos sin negro y entonces utilizamos el azul: así nació el impresionismo".
Hoy ha sido un día a contrarreloj hasta que el reloj se detuvo. Lectura sobre robots orgánicos, trabajos que salen de su corsé filológico, algo de música, aire puro por la ventana, sencillamente azul. "El sueño está en el alma azul, que ha tomado el horizonte del agua y del espacio" (Maupassant).

sábado 19 de mayo de 2007

Te cuento un cuento

El otro día he soñado con el mar, y no he dicho nada -aquí-. Parece que últimamente no tengo palabras, pero las tengo; quizás el mar no importe realmente, no es más que un decorado, una sucesión de tejidos turquesas flotando sobre una compleja maquinaria de tramoya, el olor a sal, el olor de la infancia, pero nada más, no tengo más palabras para el mar.
En cambio ayer fue viernes; y no, no todas las semanas tienen viernes, aunque lo parezca.
Mañana erudita, luz anaranjada, el frescor de un patio ajeno, las estridencias de los violines, Smetana, Dvorak, lento, allegro, molto vivace, cuchicheos, el contrabajo.
Tarde cinematográfica. El fantasma luminoso aparece en el salón en penumbra, en la guitarra hasta entonces muda, desliza los dedos en la caja de pandora, restaura los dibujos disléxicos del papel pintado, recorre las escaleras, acaricia los hipogrifos y comprende el caos del escritorio para siestas. Métrica, compases, caracteres, allá fuera el verano instalándose contra las paredes. Silencio retórico en la tarde analógica, silencio en que se entremezclan palabras un poco azules, claras, despiertas, acompasadas por los cantos y lamentaciones de Ciuqiao. Me gusta la tarde tranquila, la densidad tangible del tiempo, entre los vaivenes de rew/fwd -siglas de trenes de alta velocidad-, lejos de la cátedra del país de las maravillas (aunque pasando por el camino de tierras amarillas), lejos de la custodia de la emperatriz, brindando con colonia, colando libros entre los fotogramas, colando fotogramas entre las moléculas de aire.
Más tarde, cuando volvió a cruzar el umbral, esta vez en sentido contrario, regresando al otro lado del espejo, la puerta, pesada, polvorienta, se cerró contra la calle incandescente, y quedó en la entrada, en la escalera, en el sofá, un extraño silencio.
Y sí, detrás del violonchelo el fantasma tiene un aire decimonónico; lo atrapa, lo abraza, con manos afinadas que se deslizan por el mástil, sobre las cuerdas, como si no fuera la primera vez.

martes 15 de mayo de 2007

mudanza

Abro de par en par los ventanales de la puerta... me precipito por las escaleras, ajena, fugaz... pero me detengo.
He entrado en un estado de aguda inmovilidad; la escalera, en cambio, gira metafóricamente a mi alrededor.
Los escalones se deslizan como alfombras vivientes, devoradoras, míticas como la boa en "El principito". Mi infancia regresa a mí, en ráfagas de mayo, sin viento, sin tormenta, sin aire: solamente mayo, un mayo agradable, un mayo de invierno, desarraigado, irrepetible.
La casa huele a mudanza. Huele a resina, huele a madera; a cartón, a mañana, a ventana abierta, a libro viejo, a hojaldre de manzana, a cocina italiana: a mudanza.
(Estocolmo ya me suena a palabra más que a lugar. Es una palabra de nueve letras, Llana -en desacuerdo con su geografía-, que se aparece de vez en cuando últimamente).
Y la casa huele a mudanza, a maleta, a prisa, a inconstancia, a fugacidad; no he preguntado, de todas formas es evidente, no creo que vayamos a ninguna parte pero "una idea es verdad cuando aún no se ha impuesto" (Ionesco), así que por unos segundos tengo los zapatos nuevos en la frontera de las fronteras. La casa se abre para volver a cerrarse sobre sí misma, como un recortable, una maqueta, un juego de origami, un pop-up book o una burbuja de chicle.
Huele a mudanza; es un olor inodoro y reminiscente; pero como yo NO pienso irme a ninguna parte... me pregunto, ¿a dónde irá la casa?

viernes 11 de mayo de 2007

propósitos de mayo nuevo

-A las once y cuarto te acuestas -me dije, eligiendo una hora aleatoriamente, porque en efecto necesito dormir -léase leer-.
Pero a las diez y media, presa de una súbita tensión, y de su consecuente y tardía hiperactividad, me dije: "tienes que hacer algo importante de aquí a las once y cuarto, es decir, antes de acostarte". Como era evidente que en ese tramo de tiempo no iba a terminar mi tesis, ni a escribir una novela de verdad, ni a componer algo interesante en el chelo -porque todavía tiene cierta autoridad musical sobre mí y no al revés-, decidí optar por lo sencillo: 1. sin poder remediarlo estoy en mi dormitorio -mi hábitat, mi pecera, mi refugio-. 2. mi dormitorio necesita más orden 3. voy a ordenarlo. Ahora todo brilla. Ahora los libros que no tengo tiempo/ganas de leer están guardados, las carpetas están en su sitio, y he jerarquizado el bosque de lámparas sin bombilla. He mantenido -encaramados encima de la impresora- los libros que todavía necesito para terminar el trabajo sobre "L'Astrée" -versionado con un asunto más emocionante, es decir, "la historia del Amor en la literatura"-; he guardado a Neruda, a García Márquez, con cierta nostalgia, pero eran libros leídos y había que devolverlos a su sitio en la estantería. He guardado cuadernos y volúmenes que ya no tenían sentido en mi mesa. Y ahora todo brilla, y los libros, las ideas, están en su sitio.
Propósitos de mayo nuevo: quiero hacer las cosas bien y decir las cosas a tiempo; leer; ordenar mis papeles; y escribir, entregar mis trabajos, solucionar los detalles de la tesina, escribir el capítulo quinto de la novela, etcétera.

Voy a optar por la sencillez. Tengo las ideas claras porque, como decía Emily Brontë, o tal vez Emily Dickinson: "con el corazón latiendo en mi mente parece que no puedo pensar -pero no me importa-", tengo sueño, tengo la noche por delante, tengo la sensación de que hoy ha sido un buen día, de que ayer también lo fue, tengo la promesa de un nuevo día por estrenar mañana, y tengo una novela de Paul Auster.
Felices sueños :)

jueves 10 de mayo de 2007

Oxímoron

(La casa del árbol)


"En el corazón de esta tierra está la llanura más hermosa, rodeada, como de una fuerte muralla, por montes apretados, y regada del río Loire, que ha nacido bastante cerca de allí y pasa casi por el centro, sin turbulencia, sino que dulce y tranquilo. Algunos otros ríos, en diversos lugares, la bañan en sus claras aguas, pero uno de los más hermosos es Lignon que, de curso vagabundo, de manantial desconocido, recorre esta llanura desde las altas montañas de Cervières y de Chalmazel, hasta Feurs, donde el Loire lo recibe para llevarlo al Océano". "L'astrée" Honoré d'Urfé, página 1.

sábado 5 de mayo de 2007

Singapore sunset



Me gusta el olor de la madera. Me gusta el olor de la resina, esparciéndose sobre el mástil y las efes como polvo de hadas. Contemplo esa capa de nieve artificial, fina como harina, fina como niebla, que se desprende del arco cuando las notas crujen más que suenan.
Me duele la nuca, tengo las manos tensas; un silencio en la partitura, silencio de redonda -casi eterno en ritardando-, así que descanso, algo impaciente, y sigo como si el dolor no fuese a volver.
Me gusta la luz cayendo de reojo sobre la partitura en semi-horizontalidad.
Y el crepúsculo de Singapur sonando asiáticamente, crescendo, decrescendo, la osadía de las corcheas graves en la cuerda de sol, y los juegos improvisados en cuarta.
Me sorpende que de la misma madera de la que está hecho mi escritorio -que hoy, por cierto, ha jugado a las aves migratorias- pueda surgir un sonido, más o menos afinado, imperfecto, reconfortante.

jueves 3 de mayo de 2007

Un poco más sobre mí

5 SECRETOS:

-si tuviera
-un secreto
-no
-lo contaría
-aquí

5 AFICIONES:

-Hablar -vía fantasmal y en persona- con el fantasma luminoso (sí, tú).
- Leer: poesía, prosa, cómics, novelas, letras -y aquí incluyo escuchar música-, teatro, manuscritos, entradas, comentarios, subtítulos -y aquí incluyo el cine-, listas, prospectos y... cartas.
-Meterme en simposios y allí pensar -a veces- en otra cosa, estar en las nubes; es como estar de vacaciones en una isla desierta, pero con sillones mullidos y voces interesantes diciendo cosas interesantes de fondo.
-Visitar la ciudad, esta ciudad, mi ciudad, nuestra ciudad, una y otra vez como si fuera la primera
-Pasar el rato con los amigos, aunque sea para mirar el techo fijamente (lol).
- Escribir; aunque escribir es en mí más un defecto de fábrica que una afición, pero no se me quita ni aunque haga grandes esfuerzos y propósito de enmienda.

5 SUEÑOS O DESEOS:

- Quedarme aquí para siempre
-Sentirme querida para siempre
-Terminar algún manuscrito para siempre
-Acabar filología para siempre
-Escribir la tesina mientras duermo -y que no dure para siempre-

5 FRASES QUE DIGAS MUCHO:

-es alucinante, vamos, es que alucino
-no me lo puedo creer
-y eso?
-ha caído el módem
-tengo sueño/tengo insomnio

5 FECHAS IMPORTANTES EN TU VIDA:

jajajjajajaj, CINCO fechas, jajajjaa

5 DEFECTOS:

tengo cinco gatos

a parte de eso:
-soy pesimista avant la lettre
-no sé expresar mis sentimientos sino dando rodeos
-tengo un tic en las cervicales cuando estoy especialmente nerviosa
-tengo algunas manías pero ahora mismo no recuerdo ninguna, uy, el teclado está torcido, un momento, que lo arregle
-me he vuelto impuntual, lenta, desordenada-hiperordenada y torpe.

5 COSAS QUE NO HAS SABIDO DECIRLE A NADIE:

-no sé denunciar la hipocresía
-no sé defenderme de la injusticia verbal si es contra mí
-no sé admitirlo cuando estoy decepcionada
-no sé declararme con palabras inteligibles
-no me atrevo a pedir compañía cuando me siento sola

5 COSAS QUE ODIES

-tener ganas de escribir y no poder, tener ganas de llorar y no poder
-mi falta de constancia con el chelo
- los domingos
-la suciedad en las calles
-no tener poderes, como el teletransporte o la inmortalidad

5 COSAS QUE TE GUSTEN

-acostarme cansada; dormir
-las gominolas (shhhh)
-soñar despierta -porque sueño no lo estoy-
-escribir, escribir, escribir, escribir, escribir
-leerte (sí, a ti)

5 NOMINADOS:

a Dabolina la nomino cinco veces, porque al nominarme para este meme me ha obligado a sentarme y pensar (lol)

martes 1 de mayo de 2007

Microrelatos IV "Mise en abyme"

"Y entonces despertó; y fue terrible despertarse, porque los muebles se habían desplazado, la luz era tibia, el día parecía una pesadilla. If the night is a dream, the day is a nightmare, no dijo Shakespeare. La palabra 'nightmare' es líquida y densa como una casa abandonada en un acantilado. Esperaba que después del día fuese de día otra vez. Entonces abrió el abismo del libro y se sumergió en el interior".

domingo 29 de abril de 2007

sin título

Insomnio. Antes tenía sueño. Ya no. Me levanto. Contemplo mi soledad. Busco entre los automatismos softwarianos; preparo la actualización combinada de mac os x (tiempo restante, aproximadamente 28 horas). Terminología, tecnicismos, pero es reconfortante, es como estar haciendo algo útil: mañana, pienso, mañana domingo -día accesorio por excelencia-, el ordenador, este lugar en el que vivo, funcionará mejor; por lo tanto, exagero, viviré en un mundo mejor. Quizás amanezca, el ordenador, con una piscina incorporada o, mejor, una tostadora multiusos preparadora instantánea de desayunos inauditos, chocolateados, calientes. De fondo suenan canciones que hablan del mes de marzo, de ciudades, de razones, de trenes, de castillos de arena, de amantes dormidos como en el poema de Salinas ("esta orilla blanca del lecho donde duermes estoy al borde mismo de tu sueño, si diera un paso más, caerla en sus ondas"), lo que me recuerda aquella breve y tremendamente sencilla pieza de prosa de Ayala sobre la que pensé me habría gustado que me escribieran algo así.
Tengo frío, la ropa blanca y adulta, llena de tirantes, es fría, impersonal, aburrida. Me gustaba mi camisón color lavanda, aquel que a los 9 o 10 años arrastraba por el suelo y a los 22 me llegaba por las rodillas.
Me levanto de la mesa y cojo la manta verdosa recién lavada; tengo el albornoz colgado unos metros más allá, pero la manta es más nostálgica, más espontánea, más romántica.
Contemplo, desde cierta distancia, el universo paralelo. Hay montañas volcánicas como el Fujijama rodeado de amapolas asiáticas -a los diecisiete años decidí que quería verlo in situ, 'insitu', de hecho, parece una palabra japonesa-. Hay rosaledas rojas. Millas y millas de llanura, un infinito cosmos -canción tradicional irlandesa-. Millas y millas y millas y millones de tempestades asomando. Edificios victorianos junto a casas estilo bauhaus, por decir algo, porque en realidad todas las estructuras tienen el toque fantasioso, ingenuo, perifrástico del modernismo; pero casi todas las viviendas y todos los paisajes tienen grandes ventanas horizontales, o al menos grandes verandas acristaladas. Luce el sol, o eso parece, quizás por eso no puedo dormir. Y por encima del inextricable y gigantesco universo paralelo, un edredón nórdico, nieve, espuma, algodón de azúcar.
Niebla, insomnio; esa clase de insomnio que ataca después de un primer sueño, de las duermevelas agitadas, esperanzadas, caóticas, frustradas. Ya que está claro que no voy a dormirme otra vez en los próximos treinta minutos -siendo optimista- me gusta levantarme y robarme unas horas. Unos minutos, en este caso, porque mañana-hoy no quiero levantarme tarde, y porque ahora mismo quiero volver a la cama y leer un poco más. No sé porqué cuento esto aquí; a nadie le importa, es demasiado personal, insignificante, ínfimo, íntimo. Así que dejen de leer. Deslean lo que han leído. Salvo tú. Sí tú (que síiii, tú).

sábado 28 de abril de 2007

Reminiscencia

Hablando de mudanzas. Nunca paso por allí, pero hoy volví atrás. Ahí estaba, la casa del recuerdo táctil y sin fecha. Pequeña, austera, con escaleras exteriores. Debe estar fechada a finales de los setenta. Un arquitecto la calificaría como poco práctica y antiestética, porque se abre como un joyero y cada piso tiene ventanas de un color diferente -y también, quizás, porque desde el suelo hasta la chimenea tiene algo más de veinte centímetros de altura-.
En un primer instante, me vi sumergida en una época en que los recuerdos eran más sensoriales que racionales (un descubrimiento interesante). En un segundo instante, comprendí dos cosas:
1.mi memoria se vuelve a veces hacia lo inefable (bien)
2. he perdido mi espíritu lúdico porque no sabía cómo abrirla (mal)
Así que he pagado seis euros por un recuerdo que ni siquiera es mío porque esa casa nunca la tuve; el lugar, la fecha, la cara de la dueña de la casa siguen sin identificar. Puedo ver algunas imágenes borrosas, pero no me acuerdo. Es sensación más que idea, no sé qué diría Platón.
Contenido: un paraguas, una mesa con dos platos de sopa con estrellas, una figura con trenzas y un chico con el pelo verde-mar, una caja registradora, un puesto de frutas sin fruta- muy propio del universo infantil-, margaritas amarillas como recién salidas de un cómic -sí, esas pegatinas que se desprendían por todas partes tenían vocación de pétalo-, un bolso de mano, un rectángulo verde que pretende ser alimento, camas de más, sillas de más, escritorios de menos, ninguna bañera, trazados sobre el suelo de cartón que indican imaginativamente dónde colocar los muebles.
Tengo entonces una reliquia antigua y nostálgica en mi mesa, desinfectada y brillante. No tiene ningún valor, aunque -recuerdo esporádico-hace unos dieciocho o diecinueve años la dueña sin identificar de la casita tenía que pedir permiso parental para jugar con ella (misterio).
Ahora que tengo una copia intacta, exacta, me siento tentada de hacer lo que hacía con las casas artificiales y minúsculas cuando era pequeña: ordenar los muebles meticulosamente, cuidando los efectos de claroscuro, sacar todos los habitantes, cerrar todas las puertas, colocar la casa junto a una ventana -real- y asomarme por las ventanas -plásticas- , lentamente, de una en una, para ver los efectos de la luz en el interior; recorrer los pasillos -que no tiene- con la mirada, pasearme con la mente, "like a school kid waiting for the spring"*, como una colegiala esperando no se sabe qué.

*norah jones, pista siete, pero estoy atrapada en la pista nueve.

jueves 26 de abril de 2007

fotografia 1


Yo, criatura urbanita, me mudo aquí (siempre y cuando haya conexión a internet).

martes 24 de abril de 2007

Balance (en clave de Escher)

Enero

Febrero

Marzo

Abril

Mayo?

Sí, es aquí,

es que he encendido la luz.

domingo 22 de abril de 2007

Serendipia (teoría y praxis)

'Serendipia', del anglosajón 'serendipity' -término que toma inspiración etimológica en un cuento oriental-, es una palabra-fantasía; no por ello deja de ser pertinente y seria.

Lo que la convierte en una palabra especial, a parte de su sonoridad y etimología, es la poca frecuencia con la que se encuentra un contexto apropiado para utilizarla. Es una palabra que se guarda en una vitrina, como los cubiertos de plata, el cubo rubik, el 'Roman d'Elisabeth' que has heredado de tu madre, la agenda de 2001.
Y un día, la bajas de la estantería, le sacas brillo, la pones en una frase, en un recuerdo, en una realidad, y por fin funciona, tiene sentido.

La definición más académica de este neologismo es la siguiente: "Una serendipia es un descubrimiento científico afortunado e inesperado que se ha realizado accidentalmente"-wikipedia-. Sucede también en el campo de la literatura, la ciencia no-científica por excelencia, pero sería largo de contar.
La definición más extendida de 'serendipia' se refiere sin embargo al efecto producido por una Casualidad, así como, por supuesto, la casualidad en sí misma, y todas sus ramificaciones. Se trata del cruce de dos realidades aparentemente inconexas en las coordenadas espacio-tiempo-, que da lugar a un suceso inesperado, estadísticamente poco probable, breve pero significativo.

Ejemplo:
-¿Sabes que he soñado que me encontraba contigo?
-Será un recuerdo, porque el tiempo no es absoluto...

Pienso que debería escribir menos y soñar más, así que me voy a dormiiiiiir (zzz).

viernes 20 de abril de 2007

Facultad creadora

No, no soy yo, ni mucho menos. Es la facultad: es creativa; inventa pasillos, ventanas, estructuras por doquier. Nuevas alas, nuevos caminos, nuevos jardines incluso donde no los hay.
También añade alicientes sensoriales. Hoy por ejemplo huele bien, huele a sésamo ('será por los fraggles', pienso) y ha convertido una naranja en un universo alternativo. Continuará...

miércoles 18 de abril de 2007

Nucleoplastia (house, versión)

Lo he visto inclinado entre las luces azules de los instrumentos de precisión, oliendo a láser, oliendo a dolor.
He oído el latido punzante en sus muñecas y la indiferencia del doliente invadiendo su rostro pálido, plateado, electrizante.
Acabábamos de conocernos .
Nucleoplastia, coagulación con radiofrecuencia del disco vertebral: su esqueleto estaba desnudo, como el de una especie acuática más legendaria que prehistórica.
Le aplicaron microcirugía en todas las ramificaciones nerviosas; ahora tiene los nervios inflamados, los cables enredados, despide todavía una luz demasiado crepuscular. Múltiples operaciones, meses de convalecencia, apartado en una habitación de cristal..., cobaya de todas las miradas, monumento abandonado por tener la osadía de tratar de convertirse en humanoide: es el ascensor más triste que he conocido; como un héroe trágico grecolatino, mártir inocente, semiinconsciente, algo responsable de su culpa -no debió subir a pasearse en la vertical de la tercera planta*- tardaron meses en solucionar su patología robótica indeterminada. Larga vida al ascensor del pasillo principal -nótese que todavía subo por las escaleras- .

Nota bene: el cielo siempre es blanco desde este lado de la facultad; quizás haya tropezado desde Neruda para caerme en una novela futurista, página trescientos cuarenta y tres.

*donde habitan fantasmas de autómata finisecular

martes 17 de abril de 2007

Crítica literaria (versión)

En el mundo hay dos clases de libros (en el mundo conocido):
a. libros propios: que llenas de subrayados irregulares, de palabras sueltas, anotaciones, mementos, relaciones intertextuales, ideas efímeras y diarios ininteligibles; un libro propio es un laberinto donde esconderte, donde reencontrarte, donde escribes entre líneas lo que nunca será releído, lo que no aparece en otros ejemplares; son libros que se convierten en partes vivas del mobiliario, destacando en la estantería sobre los que aún no han sido abiertos; algunos llegan a convertirse en baúles y maletas donde encuentras, años más tarde, postales, hojas cubiertas de apuntes ilegibles, plantas secas y entradas de cine.
b. libros prestados: que llevas a todas partes, que lees con rituales retomados de la infancia-como tapar con la mano las últimas líneas para no romper antes de tiempo el misterio de la palabra final -, cuya pulcritud respetas con absoluta devoción, que lees a contrareloj como si no estuvieras leyendo sola, que te abrazan con su abrazo piramidal si te duermes en plena lectura.
La lectura, precisamente, deja de ser unidireccional para ser plurisignificativa, porque sigues inconscientemente el camino del lector original, reconociendo pasajes- y un cuaderno rojo-. Un libro funciona de la misma manera que los instrumentos de madera: no suenan en todo su esplendor hasta que hayan sido tocados muchas veces. Lo interesante es que los libros propios son libros prestados en potencia, y los libros prestados han sido también libros propios.

Inmersión en otro universo, en el sofá, en el dormitorio, en el bolso, en el parque de suelo amarillo y árboles rosas. "He wondered what the map would look like of all the steps he had taken in his life and what word it would spell", p. 130.

"Everything had been reduced to chance, a nigthmare of numbers and probabilities". Se escapa de los números a través de las palabras, y de las palabras propias a través de las ajenas y de las que se toma prestadas de otras lenguas. Acaso la máxima huída -a parte de la tierra de los gofres- sea la música; la pista 13 comienza una y otra vez como si su final fuera su principio; pero la música, y el silencio (que le da sentido), regresan finalmente a la palabra porque (por cierto, esto no lo hubiera entendido así hace ocho días): "Night and day where no more than relative terms; they did not refer to an absolute condition. At any given moment, it was always both", p. 128.


fuente: "City of glass", Paul Auster

domingo 15 de abril de 2007

Microrrelato sin titulo III

"Han pasado tres trenes por mi vida:
El primero si pasó a su hora no lo vi pasar.
El segundo lo perdí empujada por la musa del desamor disfrazada de céfiro de la indecisión.
El tercero, podría perderlo a fuerza de sacar billetes con destino el destino.
En el andén hay una casa con techos bajos, habitaciones estrechas, muebles barrocos demasiado grandes: no hay nada de aire, sólo batir como de alas en las paredes trémulas; me he mudado a la estación".

sábado 14 de abril de 2007

Microrrelato sin título II

-Tienes algo ahí. ¡No te muevas!, exclamó Helena, irguiéndose en un vendaval de tela fruncida. Se acercó lentamente, mirándolo con un aire dramático, ante lo que Homero pensó que existían dos posiblidades:
a. era una pestaña
b. era un escorpión
A pesar de esa desagradable bifurcación de eventualidades potenciales..., se arriesgó y aprovechó la súbita cercanía para besarla.
En la milésima de segundo entre el instante en que notó su respiración y el instante en que sintió su tibieza, descubrió que en su cara no había ni a. ni b., sino simplemente otra cara inclinada, declinada, fundida sobre él.

jueves 12 de abril de 2007

Tiempo ciclotímico

Un libro a 5'50, 143 páginas, 11 de abril . Pero no recuerdo el título. Antes se me daban mal los números porque aburrían mi memoria que sólo retenía imágenes y letras (algunas). Los números son ahora como aquel cuadro neoclásico (tiempo) cuyo autor no recuerdo (letras); se llamaba "Al final del día" -o 'la balsa del destino', mostraba una góndola llena de figuras atardeciendo y era alegórico; 'al final del día' los números se deslizan en la corteza cerebral y sedimentan su inútil recuerdo entre la arena de todo-lo-demás-que-pueda-resultar-más-interesante.
Curiosamente, si tecleo 'la balsa del destino' en google, aparece una pintura decimonónica, de Caspar Friedrich (otra época, más letras).
De todas formas, los números desaparecerán muy pronto, ya lo están haciendo; hay indicios de que el ciclo se cierra, es más, se sella, por ejemplo, me ha pillado la lluvia cuatro veces en diez días, después de un lapso de diez años de sequía personal (he comentado hace algunos post, mmm, el 4 de abril, que los días tormentosos amainaba la lluvia cada vez que ponía los pies en la calle).
El tiempo se ha vuelto ciclotímico. En las últimas dos horas han pasado doce minutos.
El invierno segunda parte, abrigos, placer de frío glacial sobre las mejillas, manos heladas, necesidad visceral de música nueva.
Vértigo.
"Vértigo" de Hitchcock en una pantalla adyacente, película psicodélica, decimonónica, dadaísta, preciosista, pintura pop modernista, collares y cuadros recién salidos del romanticismo tardío, animación avant la lettre, lentitud cinematográfica.
Re, mi, fa (legato), mi con puntillo ligado a re corchea, mi. Fa sol la si la re mi re la sol la fa re mi fa mi re mi fa sol la si la re mi re la sol, sol si (corcheas), re si re sol re sol si sol si re si re (negra-corchea), do mi (ligado), do la, si do (ligado) si sol, la+re, la+re ligado a la+re. (semicorcheas). re re re re (semicorcheas), re mi, re mi bemol, re fa sostenido, escala, cuarta posición mi re sol mi (semicorcheas) re mi re si do re do la (primera posición), trios de notas y ligaduras deslizantes, da capo hasta el fin. *Camelia " En el momento en que vi tu mirada buscando mi cara, me pregunté qué sería sin ti el resto de mi vida" lodv dice: (14:20:24) quiero dedos mecánicos, o un cello que toque solo. Aunque dejaría de ser un violonchelo, tampoco sería una gramola, sería más bien un violonola o algo peor. Dicen que Jaqueline Duprès dejó una noche entera su chelo en el balcón, en pleno invierno nevoso. También dicen que sólo es un rumor.
Puedo hacerlo, puedo tocar como si hubiera tocado toda la vida, me digo, lo hago -o casi-si no pienso, o si me dejo atravesar; clavijas=ctrl+do, ctrl+sol, ctrl+re, ctrl+la; tensores=esc; cuarta posición=tabulación; remilasolfa (semifugas)+ENTER.

miércoles 11 de abril de 2007

Rutina esférica

El círculo se cierne sobre mí. He salido a caminar bajo la lluvia. Me he tomado dos barquillos seguidos, con agua.
Alguien ha creído que era unos cuantos años más joven, demasiados, "tienes cara como de niña". Antes todo era juventud, no había gradación, sólo eternidad, infancia. El tiempo ha desaparecido, de tanto demorarse. Quiero salir a pasear. Quiero encerrarme y escribir. Contradictoriamente a mis estados de ánimos grafómanos, también quiero leer.
Quiero leer para saber por que caminos he pasado bajo la lluvia. El círculo se cierne sobre mí. Pero es un círculo que me abraza.

Conversaciones en la madrugada

Camelia dice: (23:58:00)
ya
Air éphémère de l'hiver dice: (23:58:31)
tachán
Camelia dice: (23:59:17)
así es, aparezco en un halo de estrellas, jajjaja
Air éphémère de l'hiver dice: (23:59:50)
sabrina, teenage witch
Camelia dice: (0:04:26)
me has descubierto
Camelia dice: (0:05:07)
no,es que había bajado a las catacumbas a por el pienso de los dragones
Air éphémère de l'hiver dice: (0:05:20)
groarg
Air éphémère de l'hiver dice: (0:05:29)
qué casa más rara
Camelia dice: (0:09:27)
era en serio eh,jaja
Air éphémère de l'hiver dice: (0:09:45)
por eso

martes 10 de abril de 2007

Tristán e Isolda Versión

Nuevo dolor, levantarme ebria de memoria,
de una nueva memoria, nuevo dolor.
Abrir la ventana. Ver que estás ahí.
No siempre poder hablarte. Nuevo dolor.
No diré una palabra. Espiaré hasta que te duermas.
Hasta que te duermas pronunciando otro nombre.
Sentirás la musa muda
invadir tu cabeza y no sabrás porqué.
Porque si empiezo a pensarte ya no sabrás
de la soledad. Y no sabrás porqué.
Comienzo a ser y al aparecerme
comienzo también a perderte, nuevo dolor.
La noche es eterna.
Eterna. Eterna. Eterna. Eterna. Eterna. Eterna. Eterna.
Infinita.
Noche y día y noche y día y nunca es suficiente.
Segundas nupcias, gotas sobre la silenciosa
página, en vano incomprensibles
sobre la silenciosa página,
ciega de no poder aprehender a través
y averiguar lo que estás olvidando.
Nuevos cantos en las mentes insomniacas,
hablan con Isolda todo el tiempo
de Tristán en el paseo de los tristes;
dolor al levantarme ebria de memoria
de una nueva memoria nueva.
Asomarme a la ventana y verte ahí,
no poder hablarte, nuevo dolor.
No diré un solo nombre.
Espiaré hasta que duermas,
pronunciando otra palabra.
¿Es posible que en unos días destruyeras mi ciudad
entera
para volver a construirla sin mausoleos,
con el filtro de la dulce Brangién
por mensajero,
que me dejaras así, salvada y, a mí que ya moría,
que ya lo había sentido
todo,
muriendo de una nueva muerte?

BSO: The scene of love, 4:18 “The piano”
(El silencio después del poema forma parte del poema).

domingo 8 de abril de 2007

La última de la fila

del cine, cómodamente instalada como si estuviera tendida junto a mi mesa de operaciones -en estos días, el mundo es anatómico-. Cuaderno en mano, últimamente, no puedo evitarlo. Nota: no conviene salir sin un cuaderno oxford.

"Pon la mesa, cenamos con platos de plástico". Fantástico, aunque en realidad sean de cartón. Así comienza, tras una presentación contrapuntística de cada personaje, "Little miss sunshine". Acto segundo: se reúnen en la mesa; en pocos segundos, la carrera de obstáculos de cinco y medio anti-héroes (técnicamente) se pone en marcha. Todos y cada uno de ellos tienen su vida resumida en las muñecas: pulseras, brazaletes, arco iris, relojes o heridas.
La atmósfera me ha recordado inconscientemente algunas lecturas infantiles. Peligrosamente encaramada sobre el sofá, repaso con el dedo los títulos de las abandonadas estanterías-de-arriba, con el fin de poner título a esa
inconsciencia: "La casa de los osos" de Marilyn Sachs, "Ben quiere a Anna" de Peter Härtling, "Elvis Karlsson" (que no llegué a terminar) de María Gripe, "Matilda" de Roald Dahl, y aquel libro desaparecido -y cuyo nombre no puedo recordar...-que leí en el coche hace unos quince años, oyendo de fondo la guitarra indescriptible de Raúl Orellana. (Recuérdame, por cierto, que un día de estos hable de "El principito").
Contra todo pronóstico, sólamente el tratamiento de la luz me recuerda "Los Tenenbaums", aunque tengo la intención de profundizar en la relación entre ambas películas. Pienso hacerlo, paradójicamente, leyendo la novela (lunes, próxima parada: librería).
"Pequeña miss sunshine" es una película cromática; juega subliminalmente con la disposición de los colores, desde la primera escena las notas de amarillo -a veces anaranjado- siempre se acompañan, en diagonal, de un objeto en turquesa aguado. A medida que avanza, el azul es sustituido por un naranja muy explícito. Quizás no tenga importancia, pero de alguna forma indica que ningún detalle está dejado al azar, a pesar del juego naturalista que la película ofrece a los ojos del espectador. Uno de esos detalles es, por ejemplo, la excavadora -amarilla- que aparece en segundo plano, a la derecha, en uno de los momentos en que el volkswagen -amarillo- sufre uno de sus ataques hipocondríacos. La excavadora se hunde en el suelo silenciosa y rítmicamente, recordando -apreciación absolutamente subjetiva- la máquina de mezclar masa de marshmallow en "Amélie".
Como toda buena película, no olvida incluir algunos juegos intertextuales con la literatura, por ejemplo, "Así habló Zaratustra" (cuyo interés radica básicamente en el desarrollo del mito del eterno retorno); están invitados a encontrar entre los fotogramas el segundo libro.

Moraleja: hay que tomar helado de chocolate con cerezas. Literal y metafóricamente.

sábado 7 de abril de 2007

Promenade

"Las ciudades son el abismo de la especie humana", dijo Rousseau. Es un abismo reconfortante, sobre todo cuando la calle puentezuelas está desierta como el decorado de un escenario sobre el que jugar como niños.

A veces la ciudad se convierte en un inmenso laberinto. Decía Neruda que "con ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz: así la poesía no habrá cantado en vano". Aunque nunca es en vano; algunas mañanas la ciudad se abre como una novela.

Y hasta aquí puedo leer, sería largo y privado de contar.

viernes 6 de abril de 2007

turn the city upside-down, like an umbrella

No sé si fue un lunes o un martes. Siempre me he preguntado por qué extraño mecanismo orgánico se puede, dice la leyenda, coger una pulmonía por un mero, e inoportuno, contacto con el agua. Es más: no puedo coger una pulmonía tirándome encima un vaso de agua helada, ni sumergiendo la cabeza en una fuente renacentista como Julieta o Romeo en la versión de Baz Luhrmann. Puedo coger una pulmonía si salgo sin paraguas (misterio).
Lo llevaba encima, mi paraguas violeta. Pero también había un extraño viento. Un extraño viento de esos que ponen los paraguas del revés como en el cine. Así que hice el resto del camino bajo la lluvia. Pueden mandarme flores y bombones, aunque solamente me duele un poco la garganta, cosa que habría sucedido igualmente, por razones poético-emocionales de sobra previsibles: es abril, tiempo de silencio, y llueve y llueve y llueven catarsis.

El resto del paseo fue un tanto extraño. Había gente hablando de barry white. Había una vendedora de medias con piernas acrílicas en su expositor. Había caramelos en la entrada de la librería. Frío y limonada (colorantes y conservantes E221, E403, E 22.4). Entré en aquel edificio hechizante. Dicen los expertos que lo fue porque estaba vacío: es muy posible, me lo creo.
Las catacumbas convertidas en sala de ordenadores con aparadores de principios de siglo me recordaron el colegio. Contra una pared, algunos muebles abandonados en una discreta pose casual wear -porque no tenían sentido pero brillaban, muy cuidados- parecían, con sus tentadores cajoncitos, tocadores y escritorios de fantasmas (como no). Igual que en la casa señorial de Orlando (idem). El suelo impoluto -o fuera de servicio por vacaciones-se deshacía en rombos grises y rojos dispuestos como sobre el cuerpo de un arlequín. Bóvedas blancas, redondas, pasillos interminables y un jardín prohibido. Las aulas estaban cerradas con llave, misteriosas como la habitación de Rebecca de Winter. Ya que estaba sola, el edificio me regresó a la calle como si al entrar me hubiera atado un hilo de Ariadna imaginario.
Me detuve en la plaza, para sentarme; el sol se sentó a mi lado. Hacía calor y mi abrigo comenzó a recuperar su color natural. Estuve leyendo mientras escuchaba repetidamente la pista 'enigma'. Luego me dirigí a casa. Había plantas de oficina en el salón. Después, más silencio, algo de sueño. LlOvió toda la tarde.


(b.s.o. postal service)

miércoles 4 de abril de 2007

Un poco de lluvia...

... y tengo un nenúfar de madera atado a la muñeca... , esférico, perfecto.

jueves 29 de marzo de 2007

epílogo

Hace tiempo que lo había prometido. Lo pensaba a menudo pero no encontraba las palabras. Posiblemente porque no las tenía.
A veces dos realidades se conectan por sus extremos más inverosímiles. En este caso un rizo y una página. Me agarré a la tabla de Kafka como Jack se agarró a esa puerta sobre la que Rose descansaba gélidamente. Y un día de emocionabilidad extrema e irracional (-qué fecha?-23 de octubre), viendo una película tragicómica y extraña, reparé en un error de cámara: ella se giró y en la impoluta melena impuesta al personaje asomó una imperfecta voluta. A veces, descubrir el detalle que no tiene entidad de detalle de puro insignificante me hace entender cosas. Es como el oráculo- juego del I Ching: no, no adivina tu futuro, ni mucho menos (de hecho, no había sido la intención de su autor, sino la de poder ver lo que ocurría al otro lado de sus habitaciones; nótese que este autor chino de 2400 a.c. -aprox.-evidentemente no tenía msn). El I Ching no adivina tu futuro pero al leer el enigmático (lírico, incomprensible) fragmento que te ha tocado, interpretas automáticamente en función de lo que tienes en mente, de lo que te preocupa, de lo que te importa: y si reparas en ello, averiguas entonces qué tienes en mente, qué te preocupa, qué te importa, lo que no es poco.
En aquel momento entendí algunas cosas, pero nada muy definido; me pareció que mi vida cambiaría pronto (algo así como 'la noche del 30 al 31 de agosto a las cuatro de la mañana' (o también in the end of december, a la misma hora), exactitud calendárica en 'Amélie'). A veces sienta bien dejarse llevar por una honda emoción surgida de un desencadenante en apariencia (o todavía) sin sentido. La visión de algo inesperado produce a veces cambios químicos que reordenan el pensamiento y la memoria. Y esa es la conexión metafísica entre Scarlett y Franz. La materia no desaparece sino que se transforma. Ahora tengo más piezas para construir el puzzle. Ahora las musas son diferentes. Soy diferente porque vuelvo a ser igual a mí.

Apollinaire

Vagues poissons arqués de fleurs surmarines
Une nuit c'était la mer
Et les fleuves s'y répandaient.

martes 27 de marzo de 2007

Searching...


Se indica el camino de Jiangnan -mediante envío del mapa del país de Tendre, siglo XVII- a quien encuentre a Nemo. (Se aceptan respuestas ingeniosas)

[Anuncios criptográficos pseudo-simbólicos].

lunes 26 de marzo de 2007

Cuadro dadaísta


(Leonardo da Vinci)

Porque ailes era yo y aile era aill.

El deseo se ha ido de mi mesa, se ha deslizado jarrón abajo, estaba lleno de rosas, y ha ido a ocultarse en el sofá, allí duerme plácidamente (shh).

Amélie N. odiaba las carpas (pero éstas no lo son)

Puzzles

Durmiendo despierta, la cabeza en las nubes, la almohada agarrada como si fuera una isla, habré dormido verdaderamente inconsciente unas tres horas. Por fin el amanecer y mi (brand new) insomnio matutino. Los gatos, cuando abandoné la habitación, decidida, tarareando, me miraron conmovidos y desconcertados como diciendo: a dónde vas si es sábado. Dudé. En la cocina, que olería una hora más tarde a gofres imaginarios como las calles de Amélie Nothomb, pregunté si había puente. No. Evidentemente. (Menos mal). El domingo ha terminado, larga vida al lunes . He llegado a clase con Poe en una mano y Atenas en la otra. Pero odié de amorodio momentáneo el transporte público por llegar tan temprano, tan temprano, antes de que acabara de oír la nueva selección del mp3. Bercée par "but don't be scared, i found a good job and i go to work every day on my old bicycle you loved" enlazo con "And don't say you've never been told. I'll be with you till we grow old... Till i am old grown and i'm cold..." y me convierto por un segundo en algo líquido como las tragedias de amélie "as the deep blue ocean", porque "ain't it funny how things sometimes look so clear and feel so near,The dreams I dream, my favourite wishful thinkin',Oh, he's bookmarked everywhere, everywhere". "And I want to walk out in the sun" "sólo por los silencios que dejas caer entre tus secretos". Tengo la esperanza de que llueva de una lluvia torrencial y catártica, "the rain, it blows. You're brushing up against my skin to wash me clean" entre acordes de violonchelos melodramáticos disfrazados de guitarra goteando pianissimo arpegios y hormigas doradas sobre la partitura invisible. Lluvias, vendavales snickettianos, tempestades shakespearianas, Alanis ironiza "And isn't it ironic... don't you think.It's like rain on your wedding day" para dejarme caer melancólica y solemne en mi canción atemporal "Love, let my voice take you and the song we make would be so different than before". Me salto "summer comes like cinamoon" (nótese el uso)porque estoy pensando. A medida que voy comprendiendo me siento cómplice del universo. "It's four in the morning, the end of December. I'm writing you now just to see if you're better", bueno, sólo un párrafo, no quiero relajarme demasiado. Y cuando quiero darme cuenta he bajado a la tierra, ya no estoy en el autobús sino delante de la facultad y voy a aplicar ma hantise como el fantasma que soy (cada vez menos transparentoso) por los pasillos, pero lo que iba a ser 'sólo un ratito' ya se ha convertido en una rosa en mi té (versión) y pronto Jane is coming, verso enigmático, with a lock of your hair. Ahora parece imposible, pero en unas horas será de noche ("Anyway, i can try anything it's the same circle that leads to nowhere") and "I'll invent. Everything we shouldn't say. But baby, hush 'Cause all the city is sleeping"... (shhh...).

Fuentes: Dominique A, Jude, Garbage, Roxette, Nena Daconte, Texas, Maroon 5, Alanis Morisette, Rosey, Bailey Rae, Marlango, Leonard Cohen (y vuelta a empezar).

sábado 24 de marzo de 2007

Comeawaywithmeinabus (más NorahJones)

'Galería impresa', Escher.

A veces la música dibuja grabados, con muchos años espaciales de distancia temporal.

El vértigo real me hace sentir casi muerta.
El vértigo imaginario me hace sentir que estoy viva.

viernes 23 de marzo de 2007

Leitmotiv

Ya no duermo tan mal; puedo desearlo muy fuerte y dormirme. Ya no me despierto cansada. Ya puedo estar tumbada, como contuabrigoenelsofá, mirando el techo sin música ni tele, porque no tengo miedo ya de los ecos de mi pensamiento. Ya no tengo miedo. Me dejo llevar (me dejo llevar). He vuelto a llorar por Tristán e Isolda. A veces atiendo a las voces que pasan, en la mesa de al lado, en la casa de al lado, en la ciudad de al lado, escucho atentamente, por si acaso. El aire penetra mis pulmones limpio y entero. No tengo pesadillas, apenas. Ya no me duele nada de lo que pienso. Nada. O casi nada.

Îles (Cendrars)


îles
Îles
Îles où l'on ne prendra jamais terre
Îles où l'on ne descendra jamais
Îles couvertes de végétations
Îles tapies comme des jaguars
Îles muettes
Îles immobiles
Îles inoubliables et sans nom
Je lance mes chaussures par-dessus bord car je voudrais bien aller jusqu'à vous.

Blaise Cendrars (1887-1961)

jueves 22 de marzo de 2007

Conferencia (nota bene)

Los shang también tenían espíritus.
Pero no tenían blog.

miércoles 21 de marzo de 2007

Tino Rossi

A veces, la primavera se sobrevalora. 21 de marzo. Frío. Un nudo en la garganta. Tristeza al ver el coche alejarse, con suma urgencia, con Tino a bordo, el gato dorado de mi madre. Nada de pretensiones pseudo-literarias. Sólo quiero expresar mi dolor. Réquiem.

martes 20 de marzo de 2007

futurama

Quería construir un semineologismo con el signficado de 'futuro' y el significante de 'papiliorama'. Horror. Miro en el diccionario, desprovista de inspiración, y no hay sustantivos sinónimos de futuro (acaso 'mañana', menos abismal); hay varios adjetivos, como 'venidero', y 'ulterior' pero sus matices se distancian de un sentido trascendental e hipotético, lo que significa que el futuro no solamente es incierto, matemática y ontológicamente inalcanzable, sino que es en sí y nada más. Idea platónica sin posibilidad de realización cómplice con la materia. No hay eufemismo ni pleonasmo poético posibles.
Así que utilizaré la palabra 'futurama' , homónima a la serie que precisamente dijo en voz de sus personajes que 'la pantalla tiene mayor definición que el mundo real'. A veces puede ser cierto. En la pantalla puedes reflejarte como en un espejo o bien evadirte, contiene iconos que te conectarán inmediatemente a tu universo en el momento que quieras regresar a casa.
Futurama. Escribo entradas mentalmente. Corrijo la estructura y modifico la fuente de antiguos textos mediante un procesador mental. En el autobús (digitalizado), releyendo con avidez el nacimiento de novela del fantasma escritor, la página mental se me llenaba de comentarios en las plantillas color frambuesa de los márgenes. Siento esa electricidad mecanográfica e imaginaria en la punta de los dedos. Con solo levantarlos se cumplen deseos; se mueven, como si llevaran una batuta, delante de las puertas automáticas, sobre el botón de volúmen, en la tecla de envío, y revolotean lúdicas e independientes cerca de las mariposas blancas que crecían reales pero ligeramente pixeladas, en el verdadero jardín de la verdadera facultad.
Dicen que las nuevas tecnologías aíslan a los hombres. En realidad, facilitan el trabajo y hacen ganar tiempo, permiten escribir con mayor claridad y decisión y emprender varios proyectos al mismo tiempo. Traen buenas noticias. Sonidos envolventes que indican que nuevas palabras llegan, en vivo, y esperan una respuesta ahora, en unos minutos, hoy. Puedo enviar palabras a la otra punta de la ciudad. Puedo visitar una habitación que no es la mía. No seré yo quien rechace una carta escrita a mano, con su sello y su matasellos y su letra irregular, es un fenómeno que me apasiona. Pero si en una carta escribo, insegura de recibir una respuesta, impaciente, siguiendo el protocolo y la estructura, 'tal sitio a 2 de febrero 1987, dear x, hace tiempo que quería escribirte, etc", en la ventana mensajera tecleo simplemente: feedback, my dear.

lunes 19 de marzo de 2007

"Por las noches pienso en mi piano" dijo Ada McGarth...

... con su voz interior.

Todo empezó cuando me dieron una noticia, ajena a mí y buena.
Me dije que podría construir una más, que debía intentarlo. Decidí releer el poemario. Lo releí unas doce veces aquel fin de semana, como si cada hora fuera un mes, y también con ayuda de mi fantasma-corrector-de-estilo, pacientemente ubicado al otro lado de la línea...
Lo volví a leer el lunes de madrugada y el lunes de día y el lunes de noche. Después dejé de leer. Creo que no lo leeré nunca más.
Sin embargo, una de las últimas veces estaba escuchando la banda sonora que Michael Nyman compuso para "El piano". Mágicamente, mis versos se volvían fluidos, de manera que podía detectar los instantes textuales en que había que limar una cascada o apartar un árbol caído en el agua. Mis dedos sobre el ordenador jugaban a tocar el piano; así pude olvidar la palabra.
Una semana más tarde decidí ver 'El piano'; qué tendría esa película para que su banda sonora sonase tan fantasmalmente benigna.
Jane Campion (writer/actors director) afirma que pretendió construir un viaje emocional. Lo es; evasión es la palabra, me sentí durante dos horas fuera de mi mundo y fuera de mi cuerpo, agradablemente trasladada a los parajes de surrealistas Nueva Zelandas recreadas para un cuento decimonónico.
El ritmo es tan detallista como una buena novela. Se demora, sin prisas, hacia lugares donde nada será lo que parecía.
Ambiente acuático que recuerda 'Las dos baronesas' de Andersen (dicho sea de paso, una sublime novela escrita en la oscuridad por este autor encasillado en la leyenda popular convertida por los siglos en cuento infantil).

Personajes somnánbulos, muñecas mecánicas, toda una sintomatología de simbolismos, réquiem, drama y tragicomedia, exótico bilingüismo y silencio, sutilezas de caperucita roja e infancia vestida con alas o rodeada de árboles. Lo que comenzó como un relato inquietante y mudo, drama lírico en una playa ocupada por un piano, se desarrolló como una historia sobre cierta clase de fetichismo de las prendas finiseculares y se convirtió al fin en un ejemplo de inocencia para el amor adulto.

Ahora tendría que levantarme y tocar el chelo un rato; no sé si voy a poder; paradójicamente, porque tengo la cabeza llena de música...

domingo 18 de marzo de 2007

El sendero de los caminos que se bifurcan. Versión

La vida gira en torno a los domingos. Los domingos hacemos balance. Explotamos nuestra soledad, consentida o impuesta. O nos reunimos.
Hacemos planes para el domingo siguiente que será igual que el domingo anterior; porque el domingo se dice el objetivo de la semana, pero en realidad planear -idealizar- lasemanaqueviene es su objetivo.
Cuando los senderos se bifurcan, hay dos caminos, nunca tres, como indica la etimología. Son siempre dos, para que nos vayamos a dormir, de ese sueño eléctrico y desconcertante de domingo por la noche, con la sensación de dos corazones en un solo pecho, rotos o llenos, sin saber bien cual nos abraza más fuerte, porque toda realidad tiene al menos dos perspectivas complementarias.
Así, los domingos, en el futuro, podrán ser de dos maneras:
a. tengo sueño, despiertaaaa, vamos a dar una vuelta, noooooo, estoy acabando el relato y necesito tomar el aire, te paso el quinto capítulo, yo el segundo, deja el periódico y atiende porque me preocupan los periodos oracionales de la segunda página, descansaaa, vamos a dar una vuelta.
b. despiertaaaa, tengo sueño, está bien -prepararé un té-, apaga la luz, tienes un destello en el pelo, será la edad, es un diamante, ¿cómo?, anda duerme ahora vuelvo con una sorpresa, ¿es comestible?, claro, deja la puerta entreabierta quiero oírte a lo lejos.

Dos idealizaciones opuestas. En un domingo hay batallas de almohada, miradas de reojo, complicidad; en el otro, cándidos pasos que caminan de puntillas, miradas de reojo, completitud. (Pero cuál es cuál).

Laberinto


¿Será que me hago demasiadas preguntas (empezando por ésta)?

sábado 17 de marzo de 2007

Tócala otra vez, Sam

No soy una Claire, soy una Sam. Quizás lo sea. Tengo auriculares igual de grandes que ella, al menos; supongo que eso indica que somos un calco metafísico (ironía). Pero por muchas películas que vea sobre heroínas cotidianas y románticas, no seré una elisabeth o escritora-lánguida-y-vanguardista, aquel nuevo-viejo personaje de Ricci, actriz afortunada con estética de Blythe.
No soy una Claire, soy una Sam, porque no tengo hoyuelos y tampoco suelo grabar recopilaciones exitosamente.
En la música y en el cine busco nuevos estímulos, que necesito, y alter-egos temporales, que no. Pero no importa. Ser sólo es un juego. Amar, no lo es. "Love is a kind of victory march", dijo Cohen, el nuevo habitante de mi ordenador (con su permiso). Por eso es mejor hablar/callarse. El amor es superior, anterior y posterior a la correspondencia amorosa. Hay un poema que recita Marianne Winslet en una novela fílmica de Jane Austen, que dice: no es amor aquel que cambia siempre por momentos (cito desde lo que queda de mi memoria de colegiala). Llevo unos siete años rastreando este soneto de Shakespeare, por muchas vías, buscadores, preguntas oportunas, listas de correo, la propia novela de Austen, y nada; algo ha debido fallar en mi atención, porque la poesía shakespeariana no es extensa hasta ese punto. Algunos días agridulces, se me entremezclan los platonismos y parecen truncarse todos a la vez, quizás el tiempo cíclico me traiga de vuelta con la marea. Pero no soy una Claire sino una Sam.

Fuentes: "Elisabethtown"
"State Garden"
"Famous blue rain coat", Leonard Cohen

SMS -y otras siglas- : silent message secrets


No, no es trivial. La ciudad está algo desierta a pesar de las avenidas multitudinarias. La UGR, lejos. Keane suena frágilmente en el MP3 con batería baja. El GSM está mudo. El MSN no reconoce mi contraseña en el Mac, y se encuentra temporalmente inhabilitado en el PC. Ebuddy está fuera de servicio. Todas las islas reconfortantes se han alejado un momento, empujadas por la marea.
Demasiado silencio en las profundidades de mi habitación...

viernes 16 de marzo de 2007

Reminiscencias

Primavera. Año nuevo. Algunos nudos en el tejido temporal, cosas que se repiten. Curiosamente, han quitado el reloj de conserjería; una y mil veces, en mis idas y venidas, he mirado hoy la hora sobre la pared desnuda.
La facultad está desierta. Me he paseado por ella como el fantasma que soy. Me he paseado caminando un poco por encima del suelo, algo dormida, el paso ligero, la mirada vagabunda, la misma canción sonando en los auricuales. Viaje cronológico, como el viaje en rizos hacia Ítaca del que hablaba el poeta griego en tus emails.

Primero la infancia. Desde la ventana, puedo ver vegetaciones que me recuerdan aquella tarde en que el juego de té se cayó del balcón hasta el césped recién cortado de los jardines lúdicos.
Segundo, la luz, la luz de este jueves me recuerda todos los años intermedios.
Después, la arquitectura cóncava del colegio, uniformes invernales, ascensores de principios de siglo, se deconstruye en la arquitectura convexa de la facultad, gris, cenicienta, como dijo una vez Felicity.
Y por fin, el pasado reciente, algo lejano, algo cercano, inserto en el presente. He viajado por todos los ascensores de los edificios ramificados al pasillo principal. Todos en su estilo son sofisticadas máquinas del tiempo. He ido alcanzando distintos niveles, regresando aleatoriamente a las antiguas clases, los pasillos añorados. Te he visto en mi recuerdo, nítidamente, en los distintos lugares donde nos habíamos detenido a solas para construir conversaciones, fragmentadas a veces por la desagradable interrumpción que constituía, para mí, el resto del mundo. Ahora también el mundo desaparece, se eclipsa discretamente, cuando te veo.

Suena una alarma. No amenaza con un incendio ni anuncia la llegada, por fin, de una partida de libros recién impresos (quizás escritos y enviados desde un desván de la Martinica), sino que me despierta con vehemencia del delicioso letargo de la memoria. 15 de marzo 2007. Me pregunto si eso que se desliza cristal arriba es una araña; es una araña, pero me lo pregunto para no tener que desplazarme. Me giro hacia la mesa de enfrente, mesa mielosa de biblioteca, y sorprendo un gesto disimulado. 'Me parece muy tierno', habría dicho el fantasma durmiente, 'esa pareja, en el silencio de la biblioteca, ha intercambiado un beso silencioso'.
Mero testigo, semisonriente, desvío la mirada, regreso a los archivos, algo sola, regreso un instante más a las palabras, al no-silencio.

jueves 15 de marzo de 2007

Rescatar textos (traducción)

"Y la princesa decimonónica regresa a través de una tenue luz, en silencio, porque te extraño, te extraño, te extraño", manuscrito, anónimo, h. 1856.

miércoles 14 de marzo de 2007

Yo tenía un novio que tocaba en un conjunto beat

feliz cumpleaños taylor hanson (que me lees y atiendes, y tal y cual)

martes 13 de marzo de 2007

el atardecer nunca fue buena hora...

...el atardecer derrumbándose contra mi ventana. Ejerce tal presión en los cristales, en toda la fachada, que la casa está inclinada hacia la izquierda. Surrealismos antitéticos. Un destello de la luz se derrama gota a gota desde la bombilla de la lámpara verde hasta el interior acaramelado del vaso.
Alrededor del vaso se enreda una rosa y, en dos observaciones, se me hizo de noche. Pereza de levantarme y cerrar las cortinas cubiertas de trazos ilegibles en latín redundante. Me desmaterializo en perfiles en blanco y negro al otro lado de los cristales de las otras casas.
Hace un momento me he quedado dormida de un sueño pesado y dúctil, rendida hasta mañana a las siete, como una minúscula noche de treinta minutos. No sé qué me despertó al fin de ese letargo clorofórmico, bilingüe, extraño. Posiblemente un recuerdo agradable, sin etiqueta, un tesoro de la memoria, una imagen borrosa, una cara de muñeca. Me despierto en el sofá rosado, bajo la manta frambuesa nueva. Ya no es tan nueva.
Metamorfosis en el blog: el verde y rojo de cuento decimonónico -en color- deja paso al rosa chicle almidonado: necesitaba un poco de oxígeno, la primavera fantasma amenaza con invadir mis habitaciones. Martes y trece: ni siquiera he sentido una aprehensión lúdica. Busco unos cuentos en la red. Nada. En la pantalla, silencio. Las voces de los gramófonos, en pausa. Hay momentos de soledad que ni siquiera son momentos de soledad.

La Ilíada, versión


Prométeme, me decía en un monólogo de tragedia más que de epopeya, promete que seguirás luchando, aunque el dolor sea tan intenso que ya no sientas nada a través de la piel, aunque necesites rehacerte varias veces al mes, aunque tengas que quedarte unos días a oscuras para ordenar los álbumes mentales de tu memoria. Prométeme, me decía a mí misma, que no dejarás de esperar después de haber esperado durante treinta décadas virtuales, aunque alcances en tu travesía islas escondidas y luminosas de sol. PROMETE, me decía también el coro trágico, que oirás atentamente el canto de las sirenas, porque no quieren encantarte, sino recordarte una vez más la verdad. Promete, me dije, que llegarás a ÍTACA y susurrarás todos los SECRETOS que no llegaste a susurrar.
Promete.

(Lo prometo).

jueves 8 de marzo de 2007

Influencia del viento sobre el estado de ánimo y otras ideas

Llevo días escribiendo entradas... mentalmente. Cuando llego a casa, o a un ordenador, pienso que mis palabras están cómodas ahí dentro, y que estoy cómoda teniéndolas bullendo en el interior, no importa si se me olvidan un día, me dejo llevar.
Me dejo llevar por el viento, por la memoria, he dejado por unos días de imaginar y enlazar pensamientos, solamente produzco ideas vagas y recuerdos nítidos, de manera lineal y aleatoria, oyendo de lejos el valse de Amélie y todas sus piezas satélite, que dignifican los árboles de azul renacimiento y delinean todos los objetos con viveza.
Me dejo llevar y la vida sucede a mi alrededor. Me has enviado una promesa, besos, el sms ha sonado en mi habitación vespertina de martes, te busco en cada una de las palabras, tus palabras enviadas en un breve momento entre clase y clase, a las siete y algo, las guardo para mí.
Estudio el barroco y el clasicismo como si fuese la última vez. Leo y leo y leo y cuando me preguntan menciono a Roland Barthes, porque me siento cómoda en filología pero echo de menos teoría literaria. Sobre todo en esta época del año.
La vida va y viene en tragicomedias agridulces. Algunos fantasmas se transforman en apariciones y vienen a visitarme a pleno sol luminoso. La vida sucede sin que haga nada. Me dejo llevar.
El viento me mece. Aliteraciones, sensación de remolino manando melodramático como una marea.
Esta semana ha habido tres clases de viento. El viento de mayo, cálido, tiene brazos de seda decorados con largos lazos que rodean y entrelazan al caminar; y el viento frío, que penetra los pulmones con vehemencia, que los ensancha hasta que al fin recuerdan lo que es respirar de verdad, biológicamente, como una máquina orgánica. Hay una tercera clase de viento. El viento helado, que ataca la garganta y empuja hasta casa con ilusiones de calor y descanso.
El primer viento, el viento cálido de mayo, acaricia las ramificaciones del sistema nervioso dejando sus árboles frondosos bajo una luz etérea y discreta, una luz que se respira por la piel, por el tacto, no por la vista.
El segundo viento, el viento frío, limpia el organismo, ordena las ideas, se desliza desde los pulmones hacia todos los rincones interiores del cuerpo, reconstruye limando a su paso aquello que bloquea las ideas, es el espíritu de platón hecho viento benigno.
El tercer viento tiene una función externa a sí mismo. Se disfruta por la idea de su contrario, es decir, hace que se recuerde y se anhele el calor, la manta, los gestos tranquilos, la mirada fija en un solo punto, hace que recuerde que algunas noches esas cosas son suficientes para sentirse bien; así que se huye del viento helado porque existe la promesa de algo mejor, en el interior de las casas, de las habitaciones, de las camas, de las mantas.
No pensaba hablar del tiempo, sino de la soledad. Me he dejado llevar.

viernes 2 de marzo de 2007

Cuentos decimonónicos y tostadas de miel

Conversaciones inolvidables, únicas, mi memoria se abre toda entera sobre la mesa.
Ideas para trabajos que pudieron haber sido, como comparar "El truco final" con su novela, y recuerdos del trabajo que sí fue, y que ha sido nuestra pequeña obra maestra firmada a dúo. Me gusta que me cuentes cosas de tu infancia, tu jersey de lana rosa, acompañarte a tu casa para retrasar la despedida, saber que nos veremos pronto, que
volveremos a fugarnos un rato en la estación; quizás un día tomemos un tren de verdad y nos vayamos lejos, a solas, sin nadie más que nos acompañe, sin maletas, sin avisar.

El otoño del revés



Algunos días, mis pulmones se abren como una maleta.
Independientemente del tiempo, y también del tiempo.
Entonces mi mente se llena de recuerdos de días que todavía no han sucedido.
Me disfrazo un poco de mí con un vestido de viscosa rizado, envolvente, de color indefinido e intemporal, que quizás no me sienta como un guante. Quizás no, quizás sí, ignoro los espejos deliberadamente, hay días en que no importan.
-Conserva la ilusión-me ha aconsejado en un momento necesitado de consejos- porque sonrosa la piel, redondea los labios-.
Generalmente odio los primeros días de marzo. Esta vez voy a afrontarlo. El tiempo, que no es de primavera fingida sino de falso verano, ayuda mucho, no trataré de retener un invierno que se me escapa de las manos, de las mantas, de los abrigos y mezclaré bufandas con organzas y botas con blancos, amarillos, violetas. Marzo empieza bien, buenos libros, horarios que encajan, grandes planes. Desayunos, luz a través de la ventana, confidencias y presagios.
He visto hojas deshaciéndose de los árboles en este tranquilo viento cálido de mayo. No tengo porqué tener miedo del cambio de tiempo, sólo se trata de un otoño del revés.

domingo 25 de febrero de 2007

Rescribir mi vida en unos instantes

Hay cinco cosas, no relacionadas entre sí, que tenía que haber dicho y que, además, tenía que haber dicho a tiempo. Porque cada palabra tiene su espacio y su instante.

Imagino que entro en la cápsula del tiempo y las digo al fin, de forma desordenada, apasionada, con la desesperación de la última oportunidad:


1. cuéntame


2. claro que quiero tener un hermanito



3. no importa si se tardan cinco años en afinar una sola nota




4. abandonemos la casa junto al mar ahora





5. sí, muy pronto nos verán de la mano.

sábado 24 de febrero de 2007

Las clases

El lugar se sitúa en un balcón celeste, en el décimo piso. Cuando tengo que bajar andando, con el chelo a cuestas, porque mudanzas temporalmente irreversibles invaden el ascensor, es como si girara y girara y giráramos hasta el infinito. Esas escaleras no tienen fin, y produce un extraño vértigo, como si fuese a sumergirme en una corriente acuática sin tener que dejar de respirar.
La clase es un despacho con vistas a toda la ciudad. Las paredes están decoradas con láminas extrañas cubiertas de palabras largas llenas de letras y extraños jeroglíficos anatómicos: la profesora de violonchelo evidentemente es violonchelista; el resto de su familia, en su totalidad, se dedica a la medicina; aunque nunca me he cruzado con ninguno de ellos en los largos pasillos, ni siquiera en forma de fantasmas o de gente con prisa. Es extraño, pero ahí arriba todo es silencio, la ciudad pasa alrededor quedamente y la música fluye como agua. He esperado veinticuatro años para tener ocho -el número del infinito y la edad de la memoria endeleble- y absorber al fin la música como si fuera un lenguaje natural, como una bocanada de aire puro.

A veces, en mi imaginación, vienes conmigo a las clases, tocamos Tchaïkovsky o Mozart, hablamos sin necesidad de articular una palabra. Nunca te lo he dicho, pero tienes manos de violinista.

Microrrelatos de Elisabeth Thebasile

Hablaban al unísono, las hermanas siamesas, con lazos de manos en lugar de lazos de sangre, habían nacido en cuerpos independientes; pero era un detalle sin la menor importancia.

jueves 22 de febrero de 2007

Ciclos

Cosas que se están repitiendo:
-gafas de color lila
-análisis literario cada semana
-el aula de informática II
-carteles de cursos de crítica cinematográfica
-que me pidan consejo acerca de asignaturas sobre cine que cursé anteriormente
-cruzarme con viejas canciones y viejos rostros
-sumergirme en una casa
-Novelas no leídas de autoras que leí mucho


Esta entrada será actualizada regularmente.
Tengo la esperanzadora sensación de revivir la primavera 2004 .

Realismo

A veces cuesta cruzar el umbral de las cosas. A veces al otro lado hay antiguas melodías y té de color rojo con sabor a caramelo, rosas y escaramujo. A veces al bajarme del autobús una de mis amigas de la infancia ya casadas me anuncia por telecomunicaciones que espera para el verano una muñeca articulada de carne y hueso. A veces es como si hubiese banda sonora, exclamanciones enlatadas, ritmos genéricos y didascalias. El mundo se asoma sobre mí en picado-contrapicado.

miércoles 21 de febrero de 2007

Catálogos y estadísticas

Recordaba ayer con cierta hilaridad el cuento que leí cuando era pequeña que contaba la historia de unos niños que viajaban en un bolso amarillo; me preguntaba cómo se pretendía que me convirtiese en una adulta normal después de leer semejante quimera; pero también me dije que es bueno que nos eduquen desde la cuna en valorar lo mágico, porque a veces no es más que una leve pero efectiva transformación de la realidad. Me ronda en la cabeza la idea de hacer una lista de lo que hoy he metido en mi bolso. Por curiosidad del resultado. Porque no quiero ser tan normal, aunque mi bolso es negro y no amarillo (no hablaré del lazo). Por si acaso al vaciarlo encuentro propiedades mágicas ocultas detrás de las costuras.
Mi bolso contiene cuatro bolígrafos, tres azules y uno negro, un paraguas violeta, un cepillo de viaje, una cartera provista únicamente de bono para el transporte público, un paquete de caramelos rojos, dos llaves, un llavero inconexo, seis pañuelos debidamente envasados, un frasco de sombra de ojos transparente vacío, un estuche con gafas, un cuaderno con listín alfabético, una agenda, una barra de cacao, un bolígrafo suplementario, de cuatro colores, un peine azul, un espejo de mano con cierre imantado, una botella de agua, un libro, auriculares, mp3, móvil, una funda de plástico azul esmeralda con algunos folios, y otras cosas que por sus dimensiones olvido. Más tarde añadí más llaves, lápices y gomas de borrar, pero también quité la carpeta y la agenda. Jabón de menta (de vuelta a casa).
Cosas que contenía mi bolso y que utilicé: un bolígrafo azul (durante hora y media), barra de cacao (un uso), pañuelos (uno), folios (3), cartera (un bip), caramelos (uno), agua (20 cl.) El móvil y el mp3, que usé, no cuentan, porque pasaron rápidamente a los bolsillos del abrigo, abrigo que mi bolso no contenía.
Balance: busqué sin éxito mis gafas de sol. El fondo está cubierto de sombra de ojos transparente, y a consecuencia de ellos algunos objetos cubiertos de tela, como la funda de mi paraguas violeta, brillan purpuríneos en la actualidad. El interior huele bien, a mazapán, o a pan de gengibre.
Conclusiones: quizás debería utilizar un bolso más pequeño, o quizás debería meterme en mi bolso y que mi alter ego más plástico me llevara silenciosamente, y mirara a su alrededor sin dolerse de nada, y en su interior sin recordar nada; definitivamente no, sería insoportable vivir sin la Memoria.
Os invito a escanear vuestros respectivos medios de transporte para cosas; cuentan todos los formatos, bolsillos, anillos, mochilas nostálgicas, maletas y sombrederos. Es posible que esta tarde me haya sentido con algo de fiebre, y que por eso me he mudado a mi bolso de sky negro mate, con un lazo discreto e imposible de descoser; es posible que no tenga fiebre en realidad, sino que esté bajo los placenteros efectos de haber dedicado al fin la mayor parte de la tarde a leer; acabaré la novela en exactamente 63 páginas. Creo que en mi fuero interno estoy inaugurando un periodo satisfactorio de catálogos y estadísticas.

martes 20 de febrero de 2007

Estadísticas

He trabajado esta tarde en la tesina, aunque lamentablemente ya no se llamen tesinas (que suena a hipocorístico), porque por fin he tenido un momento para centrarme. Ha sido fructífero. Es la primera parte de la primera parte de la tesis, ahora sólo me quedan 498 páginas por escribir.

lunes 19 de febrero de 2007

El aula

Esta mañana, cuando me indicaron que el aula de informática II era efectivamente el aula de informática II, tuve cierto sentimiento de vértigo, un vértigo dorado como una espiral nebulosa y protectora rodeándome. Es casi primavera, también era casi primavera entonces y aquel día en que te dije 'el trabajo lo haremos a solas, quieres?, sólo puede haber equipos de dos'; the kafka couple o el equipo kafka, aquel hombre con nombre de día de la semana nos llamaba con esas dos nomenclaturas (que me gustaban secretamente). Porque, en un instante brevísimo, al fondo de la clase, dudando entre Orlando y la joven de la perla, finalmente ganó Franz Kafka. Hoy, al entrar en ese aula, sola, sin ti, después de varios años, no he podido evitar sentir la angustia de la nostalgia, de la añoranza, del paso del tiempo; y también la ráfaga placentera de viento cálido que me trae recuerdos, imágenes, palabras.
También sentí al pasearme entre los ordenadores que era algo así como la dueña de un palacio, que conoce todos los pasillos y laberintos. El tiempo se detenía entre ordenadores. Habíamos estado en esa clase antes, es aún algo nuestra, hemos dejado nuestras huellas dactilares sobre las teclas de todos los teclados. Cierto que la vigilancia en esta asignatura de enseñanza del francés es mayor que en la asignatura sobre cine, y por eso no he tenido ocasión de enviarte un email para decirte 'estoy aquí, en el aula de informática II, tres años más tarde'. Ahora tengo el pelo, la falda y la bufanda levemente más breves y tomo apuntes en letra pequeña en pequeños cuadernos con rostros acuáticos, pero se trata de la apariencia porque aquí dentro cito ahora y siempre a Tolkien para decir una vez más Elen sila lumenn o'mentielvo.

domingo 18 de febrero de 2007

El ave fénix

Cuatrimestre nuevo, vida nueva.
Voy a leer con avidez.
Voy a dejar la mente en blanco a veces, pero a fuerza de escribir.
Voy a tener una conversación muy seria con Beethoven.
Voy a dejar de traicionarme.
Así que trataré de no dormirme a deshora. A menos claro que haya un libro interesante que leer, o algo por escribir, o que Beethoven quiera reprenderme.

sábado 17 de febrero de 2007

Composición al estilo haiku

Lluvia cayendo como hadas-gragueas sobre el cristal imaginario de la bóveda celeste.
Libros cayendo como imágenes fílmicas sobre mi mente que se anticipa al capítulo siguiente.
Ensoñaciones de un posible mes de agosto, cálido-luminoso-que-ignore-marzo y empiece mañana.

Un agosto lleno también de lluvia y de libros.

viernes 16 de febrero de 2007

Confidencias

Blusas negras con rosas rosas, mensajes silenciosos en mi ropa, rimas de infancia, miel dorada, luz de mañana, sensación de huída en la estación, bufandas de rayas, comparatismo y análisis fílmico, sonrisa cósmica, Felicity, Anna Frank y Christopher Priest, Scarlett, Poe, servilletas, cuentos contados a la luz del día, tazas resplandecientes, despedidas, promesas, ya te echo de menos.

jueves 15 de febrero de 2007

The beauty needs only to be whispered

To feel that magic in your hand
To me you're like a wild rose
They never understand why

Katie Melua

miércoles 14 de febrero de 2007

Marshmallows


No tenía ni idea de lo que había sido de mí en los últimos diecinueve años, hasta que volví a morder una de aquellas gominolas que representa un cruce entre el algodón de azúcar y el tacto de un beso. Sí, quizás suene demasiado edulcorado, literalmente, pero hoy es catorce de febrero, así que no importa.
La primera vez que probé un marshmallow tenía cinco años, o quizás seis. No, cinco. Ocurrió en el circo improvisado, real y caledoscópico como uno de verdad, que aquellos amigos de la infancia, niños demasiado hacendosos y perfeccionistas, y qué perfección aquel circo en el desván, organizaban cada año. Entonces eran siempre lisos y de color rosa, por fuera, y allí se llamaban simplemente 'nuages'. Es posible que aquello fuese mi primer contacto con la experiencia metafísica que constituye la literatura: lo llamaban nubes, era una metáfora, no lo sabían en palabras, pude apreciarlo en mi paladar. Cierto que no me gustaban los dulces, y sí, los había probado: caramelos, pasteles, refrescos de cola, me los tomaba por educación, pero no me entusiasmaba con ellos; mejor era un bolígrafo, una goma de borrar, algo que fuese algo menos efímero. Aquello era diferente; tenía un nombre transpuesto, acaparado desde otra realidad, pero podía tocarse, saborearse, deshacerse en la boca; la textura de los labios cambiaba, incluso el cerebro se volvía más blando y más rosa. Me sorprendía que los otros niños pudieran tomárselos con tanta indiferencia.
Esta noche he vuelto a probar esas olvidadas dulcificaciones del caos. A unos centímetros de mí, los restantes huelen todavía a azúcar de confitería; es un olor demasiado intenso, artificial, pero el sabor es mucho más sutil.
Por un instante, los primeros segundos, he vuelto a ver la luz a través del tragaluz, a oír el sonido hueco de la moqueta bajo los zapatos, el bullicio de los niños, el silencio fascinado durante las actuaciones, la caída de la noche, son las ocho, qué tarde es, ha sido como estar despierta toda la noche.

Hablando de otra cosa, o casi, tengo que preguntarte si te gustan las nubes de azcúar, pero esta noche, casi veinte años más tarde, he soñado con una ciudad sumergida, donde no había peces ni dragones sino solamente criaturas de agua, imberbes, nebulosas, e insistía alegóricamente diciendo porqué, porqué...
Tengo nubes de azúcar descansando dulcemente en mi memoria reciente.

martes 13 de febrero de 2007

Entrada 100

ah, y feliz San Valentín.
Mi parte preferida de las matemáticas es la aritmética, y también todo aquello relacionado con la estadística. Gracias a los aproximadamente 72 visitantes que aparecen en estas páginas de forma más o menos recurrente. Para sentirnos plenos, todos necesitamos tener apariciones en los lugares más recónditos de nuestra casa, y en los más íntimos de nuestra mente.


*Camelia*

lunes 12 de febrero de 2007

Somnio

Me pregunto cuánto tiempo podría vivir así, en un mundo en blanco y negro, con las cortinas echadas, los marcos reflejándose sobre las paredes en antracita, los muebles desfilando en escalas de grises, mirando la vidriera pintada en el techo, que me ilumina de sombra en la sombra, de falsa luz, sin dormir, pensando en todo y en nada, mirando al vacío, respirando el silencio por los párpados, convirtiéndome en una esfera transparente desprovista de vista y de tacto, desprovista de recuerdos por un instante hasta convertirse en una memoria como una clepsidra, sin cuerpo, hecha de tiempo e imágenes, palabras.

sábado 10 de febrero de 2007

Nubes

Mirar con falso descuido la belleza evidente, y también la belleza geométrica, a las que no soy inmune. Esferas venusinas ornando los escaparates. Sentir cierto misterio por descubrir los secretos y las celosías, los secretos ocultos como coronas de lavanda. Insinuaciones sinuosas de mi yo-espejismo con palabras de apariencia azarosa consentida dulce, palabras que por dentro eran afectuosas, profundas, desesperadas, silenciosas. La tela deslizándose desde el epicentro, manos agitadas y manos ocupadas, perfectas de nubosidad palpable. Enigmáticas eternas complicidades.Miradas mirando fijamente desde dentro, no desde el iris sino directamente desde la memoria del corazón; mirada que retrata para acompañarse de recuerdos en las tardes de frío. Es lo que tiene cerrar un abrigo y arreglar una bufanda con un gesto de amiga y un fervor de amante.

jueves 8 de febrero de 2007

Insomnio

Bien mirado, no es que no pueda dormir, es que estoy madrugando. Parpadeo: he dormido una milésima de segundo, me despierto, es temprano; son las dos a.m. No tendré que sufrir el suplicio de arrancar mi subjetividad corporal (materia de examen) lejos de las subjetividades oníricas de mi edredón.
Son las dos de la mañana. No es que no esté cansada. No es que lo esté.
Me repito un pequeño decálogo de instrucciones:
-no pienses
-no te levantes otra vez
-no escribas una entrada en el blog
-cierra los ojos
-no bebas más y más agua, no tienes hidrocefalia, ni diabetes, ni deshidratación, ni hipocondría nocturna y selectiva.
-no escribas las cinco normas que faltan para un pequeño decálogo, que te desvelas.
Resultado: hablo sola. también hablo con el gato, que ronronea a la vista de la vela eléctrica recientemente encendida, que da saltos epilépticos y reconfortantes en su portavelas no eléctrico con copos de nieve recortados en negativo. me dedico unas palabras amables, mintiéndome que dormiré pronto. siento que me crecen alas entre los omoplatos, las raíces se enraízan en la médula, suben por las cervicales, es una antigua manía, de tiempos antiguos y maniáticos. recuerdo, busco las palabras exactas, reordeno diálogos pasados, es un placer para mis sentidos apagados a oscuras. aprieto la mandíbula porque tengo un secreto diurno a punto de escapar pero aún no es el momento de hablar ni de confesar. pienso en el examen de mañana, un examen de pensar, estoy deseando sentarme y escribir y escribir y rehacer toda mi retórica y la aprendida en esos folios rayados; letra inclinada, letra recta, en cada página cambiaré de yo, mis subconscientes se presentarán unos a otros y una vez hayan hecho amistad o enemistad se preguntarán por el tiempo, me encanta hablar del tiempo, lo saben, y luego caerá la pregunta fatídica: ¿has dormido bien? algunos yo sí, y otros yo no. Mientras, la original estará sentada, con una vestimenta distinta a la planeada -aquel vestido con reminiscencias violetas-, pero estará sentada escribiendo mi examen. Las mejillas algo púrpuras por su propia respiración, la cabeza inclinada sobre la mesa. Y ese no es el problema, mi examen, mi examen de pensar, que estoy deseando escribir. El problema es que no puedo dormir. O me hago creer que no puedo. Tendremos que tener una conversación muy seria, me digo. Ahora no, contesto, estoy muy cansada, cállate, apaga la luz, me estoy quedando dormida.

miércoles 7 de febrero de 2007

Añoranzas



"La rosa, la rosa pura.
Quiero mandarte la pura rosa.
La que no tiene símbolo ni signo.
...
Y si la cojo así y así te llega,
mis pies recordarán haber pisado
el paraíso, antes
del bien y el mal, de la mujer y el hombre.
Y yo seré una sombra,
y tú serás otra sombra,
sin otra realidad que la que crea
el ofrecernos una rosa pura".

Pedro Salinas, La rosa pura, fragmento.

lunes 5 de febrero de 2007

Nostalgia

Una extraña nostalgia al dejar en la mesa el rotulador naranja, el bolígrafo azul de las últimas ideas apresadas, hace un segundo, al terminar de repasar. Empecé a estudiar tarde -el día se me complicó-pero sin agitación; porque ahora, es como ir a clases de escultura, explico cuando me preguntan, se hace para aprovechar la mañana, solo que no sé esculpir, no soy nada diestra, así que estudio filología. Demasiado distraída en la cena, recuperé la concentración bendita de la medianoche.
Un sentimiento extraño al contemplar la última página, imprimida en courrier 16 puntos, subrayada en jerarquías de arco-iris tricolor, primero rojo, luego naranja, por último amarillo, el que se desliza más suave.
Recuerdos de las emocionantes mañanas de exámen en el colegio, y luego en la universidad. No, no me gustaban especialmente los exámenes, más bien todo lo contrario... Pero era una rutina interesante, como la víspera de la culminación de una microépoca íntima. Ordenaba los apuntes meticulosamente en una carpeta fina, elegía una prenda que llevarme -algo ajeno a la materia, como para personificar la sensación acogedora de un deseo de evasión-, seleccionaba bolígrafos, ponía el reloj en hora, y por la mañana acudía a la prueba con la memoria disciplinada y una sonrisa en la cara. Nunca comprendí porqué razón. Quizás porque, en las horas siguientes no tendría que dirigir la memoria, la mente, la vista en una única dirección; podría dejarme vagar libremente, en el vacío.

Soñaré con Isolda, con Renoir, con didascalias filmadas en contrapicado.

Confesiones de Lady Orlando en el siglo XXI (IV) Catalogo de preferencias

"Volveré a perder bufandas y paraguas.
Volveré a encontrarlos unos días más tarde.
Volveré a rememorar una y mil veces.
Volveré a arrepentirme de mis contradicciones.
Volveré a teclear en el buscador a Lempicka y a Magritte.
Volveré a recrear mis museos virtuales.
Volveré al día siguiente a las pintoras prerrafaelistas, y a cierto Courbet, y a todo Mozart.
Volveré a acumular mantas nuevas en el armario,
previendo horas de enorme frío.
Volverán las mañanas a ser resplandecientes.
Volveré a coleccionar la Partita nº2 en re menor.
Volveré a escribir largas listas encabezadas por una palabra redundante.
Volveré a escuchar melancolías de Norah Jones.
Volveré a inventar universos imaginarios.
Volveré a dejar caer monedas a la salida.
Volveré a escribir novelas y a guardarlas en un cajón.
Volveré a publicar poesías sin poesía.
Volverá el frío reconfortante y volverán los abrigos mullidos como baldaquines.
Volveré al mismo lugar cada año.
Volveré a tener ocho años y a saltar en la cama.
Volverán los fantasmas del dosel a esconderse en otros muebles.
Volveré a volver a volver a tocar el violonchelo.
Volveré a leer pensando en otra cosa.
Volveremos a tomar dulces en el mismo sitio.
Volveremos a hablar las mismas palabras .
Volveremos a decir los mismos silencios.
Volveremos a regalarnos rosas inmateriales.
Volveremos quizás a ocultar lo evidente.
Volveremos quizás a asustarnos en vano.
Volveré por fin a sumergirme en tus ojos preguntándome cómo me recuerdas.
Volverá traumático el final del invierno.
Volveré a dibujarte y volveré, sin esperarlo, a aparecer metafórica en el mismo cuadro.
Volveré a escribirte cartas de amor mezcladas con mis cartas de amistad, porque volveré a temer perderte.
Volveré a abrazarme a la almohada. Volveré a dormir de un sueño profundo y dormido.
Volver a volver a volver a vivir las cosas que nos son más preciadas es volver a volver a volver a vivir.
El mito del eterno retorno se cumple en mí, porque soy un largo continuum de pensamientos que te piensan".

miércoles 31 de enero de 2007

Orange blossoms

Pensaba que hoy no iba a escribir nada.
Pero antes de apagar las luces, las criaturas de la segunda planta me han deseado, en esta extraña noche de proverbios, que sueñe con flores de naranjo.
Red de ramificaciones, me remiten las flores y el olor prístino-cítrico de los salones de palacio a varias realidades paralelas, a varios olores, olor a limpio, a limón, a sueño y a dormirme, a cabello mojado, a gofres, a sentarme a tu lado, a silencio y alegoría .
Unos años antes, el naranjo que florecía iridiscencias junto al balcón medieval del colegio, susurraba premoniciones. Buenas premoniciones puesto que no supe interpretarlas a tiempo. Se inclinaba el naranjo sobre un aula recientemente estrenada, accidentalmente incluso, porque la calefacción de la clase detrás del desván se había apagado a fuego lento. Aquella mañana la tormenta no cayó solamente sobre aquel que llamaban el balcón de Julieta; ahora mismo, la tormenta ha amainado, y a pesar del frío que anuncia un febrero del revés, ojalá el olor de los naranjos llegue hasta tu ventana para unir las dos habitaciones como un sutil hilo de Ariadna. Igual que Anna, dejaré una luz en el alféizar de la ventana.

sábado 27 de enero de 2007

Impresionismo (no-poema) II

Mi cuerpo se moldea contra el vacío, cuando hace frío.

Cuando hace frío y camino por la calle levanto los brazos libres libres, pero demasiado libres, no quiero echar a volar sino sentir un contrapeso suave que me regresa a la tierra empujándome en el costado para deslizarse hasta el interior cálido y secreto de mi manga derecha.

Cuando el frío es tan frío que duele en los dedos el rostro se me refleja sobre el cuello como en un espejo.


Cuando hace frío me proyecto sobre el eje de las botas como un holograma.

Cuando hace frío bajo la nada de la manta frambuesa solamente hay aire.


Cuando hace frío el placer del frío se mezcla con el dolor del frío.

viernes 26 de enero de 2007

El vaso medio lleno

Cosas que salvan la tarde:
-Una nevada
-Un cartel homologado, situado sobre la puerta del fondo, con la inscripción "sin salida"
-Un apagón
-La ocasión perfecta para echar de menos
-Un paraguas rojo
-El iceberg hundiéndose en el chocolate caliente
-Una anciana que sabía de qué hablaba, una especie de ente imaginario cuyo nombre averiguaré mañana, que contó haber estado en un taxi con Ana María Matute, quien obligó al taxista a detenerse en el bosque para ir a ver duendes.

jueves 25 de enero de 2007

Asociaciones quiméricas II

En mi tarta de manzana había un dragón amarillo.
Podían contarse por decenas las grandes escamas. Las gajos de manzana planos yuxtapuestos con orden, sin sentido.
Me recuerda la mañana que me desperté soñando y mi cuerpo era el de un saltamontes. Bailaba a solas un tango manierista, y mi espalda caelifera crujía bajo la presión de las manos invisibles del aire.
Me recuerda también la noche que soñé con un dragón amarillo llenando el pasillo inmenso y principal. Había que buscar laberintos en los laberintos para encontrar una salida, correr entre sus patas colosales como columnas dóricas.
Una mañana soleada y fría, explicando a Racine, reímos cándidamente al imaginar la aparición absurda de un dragón amarillo en el universo bien construido de una obra maestra.
En mi tarta de mi manzana había memorias de otros tiempos. Nada de hojaldre, ni crema, ni olvido.

miércoles 24 de enero de 2007

Ayer

La memoria es un engranaje que dibuja complicadas filigranas desde el amanecer para que por la noche de camino a casa tengamos encuentros inesperados. Dándome la oportunidad de verte, de detenerme, preguntarte, dar una palabra de consuelo, prometer una llamada. Aunque dure apenas unos minutos y aunque no siempre encuentro las palabras precisas en el momento preciso.
Abrazos invisibles...

domingo 21 de enero de 2007

Confesiones de Lady Orlando en el siglo XXI (III)

"Estuve tan cerca. Solamente hube de acercar la mano y cerrar mi mano en tu mano. No lo sabes, no sabes que hubiera querido hacerlo. Estuve tan cerca, hace años, no tantos años, hace tanto tiempo, como si hubiera sido ayer, dos años, quizás algo más, unos meses más, menos de un lustro, y días oníricos añadidos mientras duermo.

He pensado que en algunos lugares de mi cuerpo no hay memoria, por ejemplo en las piernas, en la garganta, en los pies, en los hombros. Allí es donde iré a refugiarme, lejos de mi cabeza, de mis sienes, de mis ojos.

No.

Sí que hay memoria. Las piernas, de los pasos por la ciudad iluminada. La garganta, de los sueños. Los pies, de los pasos de terciopelo. Los hombros, de los gestos delicados. La mano, de la mano que no llegué a coger entera y mía. Estuve tan cerca".

sábado 20 de enero de 2007

En algún lugar de mi mente

En algún lugar de mi mente estoy también al otro lado del pasillo.

Memorias y edredones, fantasmagoría antes de dormir

Existe un universo paralelo donde todo está quieto, en silencio atercipelado.
Existe un universo paralelo en que sucede todo lo que quiero, con palabras exactas y deseadas.
Existe un universo paralelo donde me abrazo a memorias que me protegen de miedos ancestrales.
Existe un universo paralelo en que estoy a salvo, en que mis latidos descansan del día, en que celebro estar aquí una noche más.
Existe un universo paralelo donde todo es posible en imágenes.
Existe un universo paralelo en que puedo volver atrás bajando los párpados.
Existe un universo paralelo en que soy como una nube, sin género ni edad ni pasado.
Existe un universo paralelo donde aparento dormirme enseguida, a la luz de la vela pseudo-eléctrica que se transparenta a mi lado.
Existe un universo paralelo en que todas las frases empiezan por las mismas palabras un universo paralelo existe.

Es un universo blanco, blando, cubierto de rosas rojas.



(Pero sólamente se trata de mi universo. Contadme, susurrando, cómo son los vuestros).

viernes 19 de enero de 2007

El ángel de la guarda

Estoy cansada de crear. Quiero entrar en una realidad en que todo esté ya hecho. La disposición de los muebles. Los pensamientos. Las decisiones.

Antes de que sucediese, había corrido, volado, por la gran vía como un personaje de manga. Después del incidente me detendría a mirar en el escaparate las minúsculas prendas de rayas rojas horizontales, y entonces comprendería.

Me dirigía hacia casa. Por la mañana, en la sala de doctorandos, había escrito una entrada en la que hablaba de un otro yo que se manifestaba como una voz de la conciencia conductual: "Algunos días me duplico y aparece una hermana protectora y metafórica que sigue mis pasos y me ahuyenta de los peligros, de las zebras feroces y de los rubíes. De mi despiste selectivo en los pasos de cebra y en los semáforos". Releí esta frase varias veces. No comprendía de dónde había salido esa metáfora, y este otro yo-hermana melliza-alter ego, ni el porqué de la explicación patente de la metáfora; además, no soy despistada al cruzar la calle, soy obsesivamente cautelosa. Dudé en borrar el fragmento de la entrada, pero finalmente lo dejé porque me recordó de pronto una canción de Marlango.

Unas horas más tarde, me dirijo hacia casa. ("Casa", exclamé de niña, y me guarecí bajo el árbol. Entonces jugábamos todos los días). Al llegar al penúltimo semáforo, he cruzado, era mi turno, no había nadie. De pronto, a mi espalda, sentí la rafaga de viento metálico que el monstruo de fauces mecánicas había dejado a su paso. La sentí en el dorso de mis rodillas, en el dorso de los gemelos, en el dorso de los tobillos. Un segundo más, un centímetro menos, y se acabó. A parte de un alter ego precavido y premonitorio, tengo un ángel de la guarda.

En el resto del camino, había ríos esmeralda bordeando las aceras. Quiero seguir creando. Quiero entrar en una realidad en que pueda retocar el orden de las cosas, la dirección de las luces. Quiero cuidar mi vida hasta el último detalle.

martes 16 de enero de 2007

El espejo

Cara a cara conmigo misma, no soy yo a quien veo al otro lado del espejo, sino sólamente a mí.
Decía una poetisa anónima: "es mi rostro el que ves en tu espejo". Cuando lo escribí lo único que alcanzaba a ver era el espejo, con su marco de bronce, sus aguas tranquilas. Era una petición de auxilio para no caer en el olvido. En el olvido íntimo y cotidiano.'Es mi rostro el que verás en tu espejo'. Lo que veré en mi rostro será mi espejo. Algunos días me duplico y aparece una hermana protectora y metafórica que sigue mis pasos y me ahuyenta de los peligros, de las zebras feroces y de los rubíes. De mi despiste selectivo en los pasos de cebra y en los semáforos. De entregarme totalmente a mi corazón totalmente entregado, dejando la razón colgando junto a los vestidos colgantes de Frida Kahlo. Pero otros días me divido, y solo queda la mitad de mí. Como decía otra poetisa anónima (en fin): "me marcho, lo sabes, para soñarte mejor".
Me acaban de invitar a asistir a un congreso titulado 'Mundos imaginarios'. Creo que me conviene asistir, será como cruzar un océano y regresar enseguida, para poder soñar más adentro durante la travesía. Porque es tiempo de onirismo y contemplación. De reflexión honda y grave. Me alejaré del corsé de la palabra exacta. Es el segundo barco que voy a tomar este mes. Como la vez anterior estaré de vuelta a las siete treinta.

lunes 15 de enero de 2007

Constelaciones quiméricas

Hubo una vez, hace mucho tiempo, una escritora japonesa llamada Sei Shônagon, que redactaba largas listas en un pequeño escritorio bajo una almohada. Os recomiendo la lectura del 'Libro de la almohada', siglo VIII (periodo Heian). En homenaje a su obra, una pequeña mímesis antes de dormir:

Cosas agradables en un sólo día:
-Tumbarse y dejar que las lágrimas resbalen hasta hacer collares en la garganta.
-Pasar junto a alguien desconocido que huele a pan de jengibre.
-Ser la primera en despertarme.
-Ver a través de las ventanas cómo la ciudad se despierta, sentir acogedoras las luces de neón de las oficinas.
-Que llamen a tu puerta y te regalen un libro sobre cartas y fantasmas.
-Estrenar una habitación de mano.
-Creer que mañana, mañana, mañana.
-Imprimir a la velocidad del rayo.
-Dormirse en la oscuridad de una vela y pensar en fantasmas.
-Ver entrar en clase un itzcuintli negro como el que tuvo Frida Kalho, precisamente el día de la exposición comparativa sobre su obra.
-Estrenar como cada lunes una funda de edredón recién lavada.


Al otro lado del espejo.

Cosas desagradables en el mismo día:
-Sentir incapacidad para verter una lágrima.
-Pasar junto a alguien desconocido y sentir más vacío.
-Despertarme la primera, de madrugada.
-Temer las luces parpadeantes que oscilan en los techos de enero.
-Que llamen a tu puerta y solamente sea el viento.
-Desordenar la habitación de mano y no tener fuerzas para ordenarla.
-Creer que mañana, mañana, mañana.
-Oír de fondo el murmullo siniestro de la impresora.
-Dormirse en la oscuridad antes de poder pensar en nada.
-Temer que el itzcuintli de Frida Kahlo pase frío esta noche.
-Poner la funda del edredón y tratar de que tenga forma rectangular y no montañosa; sentir el roce del revés de la tela horrible y cruel entre los dedos.

Mis palabras tampoco están aquí.

domingo 14 de enero de 2007

Constataciones acústicas

Noche silenciosa para días que ya no dejo en blanco sino en silencio también. Ni siquiera he dejado sonar el chelo. Ni siquiera he dejado hablar mi voz.
Me gusta el silencio.
Se oye el corazón. Se oyen los astros girarse sobre sí mismos y la camellia sinensis crecer en la tierra lentamente, con ruidos de planta.
Mañana volveré a la multitud, y entonces me gustará el nosilencio.

sábado 13 de enero de 2007

Pregunta no retórica

¿Dónde han ido a parar todas mis palabras?

(Vacía, sumergida, no tengo voz ni idea).

viernes 12 de enero de 2007

Finalmente esta noche no he soñado con Frida Kahlo

Había al otro lado de la ventana una habitación ajena en lugar del vacío. En lugar de la ventana había un muro derrumbado. Al otro lado de la frontera invisible había mucho desorden, consciente y estudiado. Sentada en mi cama, el agua comenzaba a subir hasta el borde de las sábanas. En el borde de las sábanas se agarraban mis dedos en semi-consciencia. Sufro terrores nocturnos, sueño otras estructuras, otras habitaciones, otros elementos naturales cuando estoy lejos. Cuando el vacío invade la caja torácica. Cuando me encuentro en la pasividad tranquila del conformismo. Me conformo con no ser. Me conformo con no oír lo que quiero oír. Me conformo con estos libros que no he escrito. Me conformo con leer lo que me apasiona. Me conformo con mis días largos. Me hundo en el sentimiento placentero de la fatiga extrema. Me gusta sentirme cansada, derrumbarme en la almohada y permanecer consciente. Entonces es cuando todo lo que quiero aparece a mi alrededor en forma de memoria viva. A veces empiezo a dormirme sin darme cuenta. Si me dejo llevar como una ahogada por la corriente, si me duermo de verdad, entonces desaparece todo lo que quiero, y también las paredes, la estabilidad del dosel y las imágenes de palabras susurradas, las palabras deseadas, el deseo de palabra.
Esta tarde tomaré el barco, me voy lejos. Estaré de vuelta a las siete y media.

jueves 11 de enero de 2007

Cartas y recuerdos

"Bueno, seguiré pensando en la canción, y también en la de Serrat, estoy teniendo una idea; mientras tanto, estoy aquí en la cafetería, físicamente sola, el ruido de las cafeteras ambienta mucho, y las luces parpadean; solo falta que por fin estalle la tormenta ; )".
Era un email para tí Artax, fechado en el 1 de junio 2006. En aquella época tenía clase mañana y tarde y me quedaba en la cafetería de la facultad casi todos los días a mediodía. Nos escribíamos todos los días, varios emails... Me encantaba teclear nerviosamente mi clave, abrir mi correo y encontrarme con nuevas palabras tuyas. De verme silenciosa, absorta en la pantalla o pendiente de una llamada perdida, alguna vez me preguntaban qué sucedía. Pero yo sólo levantaba la cara de la pantalla durante un segundo, me sonreía, y volvía a mis quehaceres epistolares. Porque sucedía que vivíamos en nuestro propio juego de cartas, desde nuestros respectivos lugares de soledad.
No sé si reconocerás el email sobre estas líneas. Me he acordado de este fragmento porque han pasado más de seis meses y estoy de nuevo en la cafetería, hoy me he quedado sin tenerlo previsto sino por razones burocrático-cicelianas, estoy físicamente sola, el ruido de las cafeteras ambienta mucho, las luces parpadean y quiero que estalle una buena tormenta, líquida, grisazulada y reconfortante. Hace cuatro años nevó el 10 de enero, quizás hoy haya suerte. Curiosamente, el 1 de junio fue un día tormentoso y algo frío. Será un invierno largo lleno de tormentas agriDULCES. Esa clase de tormenta benigna y profunda, que estalla el sábado por la mañana, invitando a envolverse en mantas, viejos jerseys, tazas y libros...
Un beso desde aquí, te llamo pronto y desayunamos ;)

miércoles 10 de enero de 2007

Un lutin tout juste sorti du froid

Es decir, un duende recién salido del frío. Ha sido el saludo que he recibido esta mañana. No sé si es porque se me nota en la cara que estoy en otra parte. No sé si es porque parezco adormilada o si denota mi rostro que he dormido bien. No sé si es por mi abrigo-edredón, mi bufanda-reliquia, mis guantes rojos. No sé si es por mi forma de sentarme, de adherir las manos al teclado en busca de calor eléctrico. No sé si es por mi vestido escocés de colegiala. No registré la frase hasta oír la palabra 'frío', como si 'duende' estuviese inevitablemente unido a 'frialdad'; desde luego no es lo que me ha enseñado Shakespeare. Algún día regresaré a la tierra, a las aulas, a mi cuerpo.

Espiral de sonámbula

Tengo sueño. Voy a dormirme. Voy a dormir. Quizás sueñe. Quizás sueñe contigo. Quizás me despierte cuando enero ya haya sucedido. Quizás ahora mismo no sepa lo que estoy diciendo. Tengo sueño. Voy a dormir. Voy a dormirme. Quizás sueñe. Quizás sueñe contigo.

martes 9 de enero de 2007

Los blogs también tienen sala de estar

-¿No tiene frío a estas horas aquí en el blog?

-No, dije abrazándome en el abrigo de lana azul.

-¿Qué hace levantada tan tarde?

-Estoy esperando a alguien.


(Espera dulce, y "oculté mi rostro en un tropel de estrellas", como dijo Yeats).

Fantasía

"Me gustaría irme contigo y plantar un jardín. Dejarlo todo y sembrar semillas, regar cuidadosamente como haciendo lluvia. Luego nos sentaríamos a mirar crecer las plantas en silencio. Veríamos pasar las estaciones. En invierno tendrías tus guantes mullidos enredados alrededor de mis manos y una bufanda gruesa de la que sobresaldría tu rostro blanco constelado de estrellas. Veremos las plantas no crecer porque siempre estaremos delante de ellas, mirándolas fijamente. Y un día, descubriríamos con maravilla que el sauce que habíamos plantado junto a las rosas ya nos cobija con su sombra".

lunes 8 de enero de 2007

Confesiones de Lady Orlando en el siglo XXI (II)

Me derramo como una gota de agua en un jarrón vacío de crisantemos.
Me derramo como una lágrima sobre mi propia mejilla. Mi rostro se vuelve entonces ajeno, no queda nada más que un dolor resbalando en una esfera transparente.
Me derramo y desvanezco entre las paredes del edredón, caeré rendida, morfeo me observará al otro lado de la habitación, de pie entre los girasoles.
Me derramo como la voz aguda y dulce de una cantante lírica recitando a capella 'The reason' de Hoobastank. Un aire del siglo XXI que me recuerda un día allá por el siglo XIX. Cuando aún tenía la seguridad de ver la razón de mis razones cuatro mañanas de siete.
Me derramo en el suelo como Amélie Poulain, quizás tenga que acercarme y conseguir otro libro de Amélie Nothomb.
Me derramo entre las letras de mi última novela. Palabras vacías, palabras llenas. Palabras que sólo he podido leer
Me derramo y evaporo hasta mañana. Mañana regresaré en forma de lluvia. En forma de vapor en un espejo. En forma de labios en una ventana.

Premoniciones indeterminadas

Es a la una y treinta y ocho minutos de la madrugada cuando comienzo a escribir esta entrada. Ya todos se han ido a dormir. El mundo ha quedado silencioso; la pantalla, por cierto, también. Si no fuese por esta canción de Jewel de la que me gustan dos versos de cada tres, sobre todo aquellos en que utiliza escalas diatónicas. Las vacaciones han terminado hace una hora y (ya) treinta y nueve minutos. No es eso lo que me inquieta. Me inquieta mañana. Dentro de cinco horas sonará el despertador. Me levantaré, me pondré ese vestido que no he logrado terminar de arreglar hasta esta noche aunque quería hacerlo para las fiestas. Así que me pasearé por la ciudad, por los pasillos donde tengo que hacer comprobaciones académicas, desfasada de mi propio tiempo. Me da miedo mañana por dos razones, ajenas a las actividades de cada día: - estoy deseando que llegue
-no quiero que llegue
Me asusta mañana por su propia estructura psicológica, pero se trata de un psiquismo intuído porque no lo puedo explicar aún.
Semejante contradicción, opuesta a mí misma sin ninguna razón aparente, es quizás la más estremecedora condición de mi mañana. Pienso también que me levantaré y me vestiré sola. Que desayunaré en silencio. Que me encaminaré sola y con aire abstraido hasta la parada. Que por la ventana mi mirada se fundirá con el espacio. Que olvidaré pasar la pista cuando algo no me suene a hoy, porque ya es hoy, y que cruzaré los brazos apretándolos como si me faltase algo para el camino. Sé que estaré de un humor apropiado, es decir, sereno, en harmonía consigo mismo. Posiblemente no sea así como querría sentirme, sino que preferiría abandonarme. Sé también que pensaré en muchas cosas mientras intentaré no pensar. Lo que no sé es porqué mañana, hoy, un día que en todo caso aún no ha acontecido como tal, me supone semejante preparación, como si fuera una víspera importante, como si algo fuese a suceder. Como si al fin llamaran al cristal y vinieran a salvarme.

Mañana seguiré teniendo las mismas añoranzas y serán ellas las que me abriguen. Mi memoria es un pasado ambulante, se mezcla con cada hora. No tendría horas si mi memoria durmiese. No quiero dejar de extrañar aquello que extraño y no lo haré.

Cita mañana, aquí, a la 1:47 am, hora en que termino de escribir esta entrada, para descubrir qué ha sido, o qué no ha sido, que hiciera mi 8 de enero tan diferente a mis anteriores 8 de enero.

Microrelato sin título

Cuento hasta treinta y tres. Cuento los ojos de su rostro recordado, son dos infinidades. Me mira de reojo, me mira dulcemente y se gira. Me asomo a sus ojos recordados y me dejo caer en el interior. Pero mi apariencia todavía está esperando allí, bajo la lluvia.

sábado 6 de enero de 2007

Antiguas leyendas personales

Cuando cumplí seis años decidí que dejaría de crecer. No pasaría de esa edad. Finalmente me di una prórroga de un año, quizás porque el siete era mi número favorito ya que se dejaba colorear como un arco-iris. El seis en cambio solamente quedaba bien en amarillo.
Decidí que no cumpliría más años porque el mundo de los adultos no era muy atrayente, había demasiado realismo y, me parecía, poco interés por los libros.
Lo decidí quizás al darme cuenta que cumplir años me acercaba a la muerte; y quería alcanzar la madurez adulta siendo niña y después, cuando hubiera vivido todo lo que tenía que vivir, envejecer de golpe y apagarme en silencio (a poder ser con ese vestido gris, que era tan triste y tan apropiado para la ocasión). También decidí que si crecía unos centímetros más no me desharía de la ropa que se me quedara pequeña, porque "cuando sea 'mayor' la vida será muy cara" y habría de vestir convenientemente a mis hijos, hijos que tendría yo sola en todos los sentidos.

Más tarde, hacia los nueve o diez años, proyecté que si llegaba a la edad de 18 o 20 y sobrevivía a semejante impresión, iría a la universidad, aunque un lustro (al final todo pasó en un suspiro) me pareciera una eternidad. Pensé que podría saltarme el instituto, que me parecía una pérdida de tiempo, pero la burocracia no lo permitió. Tampoco permitió que comenzara una carrera como detective, ni que tuviera gemelos o trillizos, y menos que los tuviera por ciencia infusa.

Se acercan los 25 años. Mis vocaciones y amores han evolucionado afortunadamente en un sentido que no me esperaba. Por un lado, escribo como una escritora escribe, es decir, a menudo y con pasión independientemente de los resultados, aunque nunca planeé serlo, y por otro lado, todavía no temo el amor platónico. A veces duelen ambas cosas, el platonismo -el miedo a la no correspondencia- y la escritura. Duelen las esperanzas que me creo, duele seguir creyendo incluso cuando el fracaso parece evidente, y duele escribir, escribirlo, sobrevivir a base de frases que una suelta en un cuaderno, en un trozo de hoja recuperable, en una novela que ya llega a su fin -enero empieza bien- o en la blogosfera.
Hay días en que todo duele. Hay días en que el tiempo simplemente se detiene para pensar.
Pero finalmente, el amor y la vocación que he elegido sin darme cuenta, es decir, sin haberlo planeado desde los seis años, son los que hacen que me levante por la mañana, que tenga algo que decir, algo por lo que seguir luchando.


Estáis invitados a contar vuestras leyendas personales. En breve o extensamente, de forma anónima o mostrando vuestro nombre. Este espacio es todo vuestro.

Relato "Confesiones de lady Orlando"

"Así te protegías del canto de las sirenas. Pude verlo aquel día en que nos cruzamos, te miré a los ojos y miraste a través de mis ojos. Quizás habías visto mi alma pasar, allá lejos, inconscientemente. Unos días más tarde crucé de nuevo la plaza arbolada, curiosa por averiguar qué había detrás de mí que captara tu atención aquel día que no me reconociste, pero solamente había un escaparate con figuras mitológicas expuestas fríamente, cubiertas de plástico; así que pienso que tu mirada en realidad soñaba con otro lugar; quizás estuvieras tan lejos como yo y tu preciada figura invernal solamente hacía acto de presencia entre la multitud. Te encerraste en tu cálido interior, cara a cara con un dolor agudo que espero se aleje lejos, lejos. Miré tus grandes ojos de musa, miraban tristemente hacia dentro, allí donde a veces me dejas pasearme al recordar". Epílogo de la citación: "Hubiera querido detenerme y regresarte a la tierra abrazándote muy fuerte; tenías un deseo oculto, quizás no lo notabas, decía tu rostro: necesito un abrazo. Pero estabas tan a salvo dentro de ti que no quise interrumpir la corriente de tu pensamiento con algo tan simple como un saludo convencional. Tenía que decir algo importante o no decir nada y seguir esperando. Sucedió tan rápido, como un espejismo, que apenas tuve tiempo para darme tiempo y reaccionar, ya estábamos lejos".

Una road movie en una cáscara de nuez


He aterrizado en aquel cine por casualidad. También por casualidad entré en una sala que proyectaba animación. También por casualidad cayó un tercio de las palomitas por la escalera.

En las primeras escenas, rigurosamente fílmicas, con actores de carne y hueso, me pregunté en varias ocasiones qué hacía allí. Pero después apareció un lugar donde se duerme en el interior de una amapola. Dónde un sólo beso es equivalente a una ceremonia. Dónde se nace adolescente y se sigue siéndolo durante 1000 años. Un lugar casi kafkiano donde los insectos razonan miméticamente.

Porque existe un espacio donde la imaginación se supera; a veces se llama 'la nada' y está por todas partes; a veces se llama 'caer- casualmente-en-una-sesión-vespertina, 'a veces se llama 'mi-memoria-extraña-antes-de-dormirse', y a veces incluso se llama 'msn', allí donde se juega al trivial sin fichas ni preguntas, donde unos amigos que viven a dos mil kilómetros dicen que pasan a recogerme a las ocho para llevarme al cine, quizás 'Eragon', y luego una lasaña en un restaurante llamado La Scala, que nunca he visto pero, prometen, donde hay velas italianas en todas las mesas.

viernes 5 de enero de 2007

"Cinco cosas que no sabéis de mí"

Un 'meme' es una entrada-idea propuesta por un blog y que va pasando de blog en blog. Como en el juego del teléfono o de los mensajes secretos. Como en el difundido cuestionario de Proust y sus interesantes derivados. Completaré este 'meme' aceptando la invitación subliminal del escritor G.J.G. (como no puedo linkear en una entrada con el Mac, y es lo que debería hacerse en un 'meme', os remito al enlace de Mr. Effing).


1.Me dispongo a redactar la tesina a partir de ayer; pero cuando tenía diez años quería ser detective.
2.Cuando me enamoro me dura años y soy fiel incluso en el platonismo; sin embargo, si deseo manifestar ese amor me quedo por desgracia literalmente muda, o hablo sin parar, o lanzo indirectas difíciles de interpretar.
3. Cuando era niña fui somnámbula, y tomaron la costumbre de pasearme por el piso y enseñarme las cosas, las habitaciones. Fue en una época de mudanza grande, me imagino que estábamos todos programados para enseñar el piso.
4. Tengo sueños premonitorios, generalmente anunciando cambios y buenas noticias; a veces me pasa despierta.
5.Si leéis atentamente estas páginas podría suceder que no quedase casi nada que no podáis saber sobre mí; aunque abrí este blog para escribir, simplemente, y no con la pretensión de exhibir mi forma de ser, es evidente que la escritura transparenta más que un vestido de organza. De modo que aquí están mis confesiones sentimentales, mis pasiones, mis costumbres, mis miedos, mis defectos.

lunes 1 de enero de 2007

Feliz 2007. Cuento para enero, el mes que no se idealiza



Esta noche.

Había estrellas en mi sopa.
Estrellas de mar a la deriva.

Había máscaras y disfraces.
Damas con orejas de gato y antifaces.

Había nieve luminosa.
Antes de irme apagaré las velas.
En el iris había una nube arenosa.
Iré a dormir mis antiguas penas.

Había un año que desapareció
y no volverá never more,
never more, never more.

(Había alguien que odia rimar.
Comienza el año rimando, rimando).

Agradecimientos a Edgar Allan Poe, el poeta matemático. Algún día dejaré de contar intimidades aquí y entonces contaré los versos con cinta métrica.

Este año suena bien, puedo oír promesas murmurando el aire.
¡Feliz año 2007! que todos vuestros sueños se cumplan, para ello sólo tenemos que mover la nariz. Y tener fe.

domingo 31 de diciembre de 2006

Intimidades para días en blanco y negro.

LLegará enero un día de estos, para repetirse como los eneros anteriores. LLegará el año nuevo para confirmar las cláusulas del año viejo. Mientras tanto, no escribiré sobre literatura, ni sobre historia, ni sobre cosas que suceden y extrañan o maravillan (acaso algo sobre cine, unas fotografías, viejas composiciones). Simplemente diré cosas íntimas y preciadas. Cosas que quizás tengan sentido solamente para uno mismo. Y cuando llegue enero volveré a los mecanismos de la escritura razonada. O quizás espere a febrero; así tendré tiempo de probar el dos mil siete y hacerme una idea de qué clase de año me espera. Mientras tanto, escritura automática, pero consciente.

A veces soy mi propio fantasma.

Cine, "The eternal sunshine of the spotless mind". Crítica cinematográfica en verso

Algún día nos iremos lejos sin decir nada.
Tendré el pelo de color azul.
Haré fotografías de paisajes descentrados.
Me hechizarás hablándome todo el rato.
Recitaremos a medias versos de Pope y de Auden.
Querremos recordar aunque duela, a veces.
Cruzaremos la ciudad en una mañana.
La ciudad se convertirá en un escenario luminoso.
El escenario luminoso en una casa en penumbra.
La casa en penumbra en una casa de muñecas.
Las muñecas de la casa en fotogramas del pasado.
Algún día volveremos desde muy lejos sin decir nada.
Tendré el pelo de color azul, algún día,
y pasearemos a veces sin decir nada,
iremos de la mano entre la multitud.

sábado 30 de diciembre de 2006

Composiciones sacadas del olvido. Verso libre, libre

Orlando dijo a Orlando:

Es tarde.
Medianoche.
Regresas a mi mente
lentamente y te empiezo a perder
ahora que te regalaste en cartas ahora
que mi memoria te retiene aquí.
Aún puedo oír el rastro de tu voz, desde lejos,
como un eco grave de tormenta, como un eco
de agua profunda y olorosa.
Te recupero por un instante sólo,
extiendo las manos, trato de alcanzarte
y han caído tres manchas de tinta negra
sobre las hojas blancas que aún cubre mi letra
imprecisa, has vuelto a murmurar un adiós
con los labios entornados pero tu verdadero
recuerdo se halla recordándome desde allá
lejos donde existimos todavía,
me has olvidado un poco, lo presiento,
regreso para decirte que no soy un espejismo
ni un reflejo, observa que las hojas
huelen a magnolia por ti.
Me preguntaste una vez -dormía- si una mandrágora
era un árbol azul o una mandarina:
son criaturas que te asustan con sus ojos huecos.
Tengo aún los ojos oscuros y precisos
y no volveremos a perdernos
en el bosque de las huellas indecisas.Dijiste al fin un día
-dormía- 'las mandrágoras ya no me asustan'/
y añadías
'porque sólo te temo a ti cuando te escondes
porque habré deseado tanto verte
que cuando regreses al fin no sabré reconocer
tus ademanes
ni tus gestos'.
Te he reescrito tantas veces
que no puedes inmortalizarme más,
no son estos versos los que quieres oír, me escribes,
imagino tu mejilla contra mi hombro, siento tu mano
rozando mi mano y alejarse después como una libélula doliente/,
el viento que regresa con las especias,
que envuelve a su paso las piedras
preciosas y la tierra como una corriente
acuática y tenebrosa,
puedo ver tu semblante cansado
reposando entre mis brazos que lo presienten,
tu semblante,
porque existe una memoria más allá de la memoria,
allí donde puedo recordarte intangible
aunque nunca he visto el lugar
donde sumergiste la mía para protegerla
y traerla al fin entre tus manos,
límpida y llena.

Pequeña crónica del paso de un año a otro.

Tengo que hablar seriamente conmigo misma y establecer una serie de reflexiones y normativas para uso personal:


1. BALANCE ANUAL -->mi DICIEMBRE (aparentemente el único mes del año, cf. 3.) 2006

Tánatos
-perder cosas importantes
-recibir cartas académicas inesperadas que piden renovaciones en plazos en que todo está cerrado
-enamorarse de una canción a capella y escucharla sin cesar, abandonando la nueva colección de discos de segunda mano para la que tanto había ahorrado
-hacerse análisis rutinarios
-recibir malas noticias emocionales
-romper algo frágil y preciado a la salida de una tienda
-confirmar mis temores
-recibir algo con el pelo sonrosado
-pensar en este mismo instante el año pasado
-recordar que enero solamente tendrá tres semanas
-resfriarse siempre el día 28
-tener pesadillas premonitorias

Eros
-tener reencuentros muy esperados
-encontrar el regalo perfecto
-dedicarse excepcionalmente a la pastelería
-recibir unos preciosos calcetines suaves
-llenar la casa de adornos, nieve, brillo
-terminar de escribir lo que no he terminado de escribir durante el resto del año
-pasar de la euforia al pesimismo sucesivamente
-prever alquilarse películas de Burton (aunque luego no estén disponibles)
-tener la ciudad iluminada
-aparecerse en la casa una habitación nueva
-tener la sensación de que todo va a cambiar pronto
-creer en supersticiones personales
-estrenar agenda
-idealizar este mismo instante el año que viene
-constatar que las mandarinas por fin tienen la piel fina
-oír el concierto de año nuevo

2. BUENOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO
-Hacer un ángel en la nieve
-Dejar de pensar
-Establecer rutinas placenteras
-Pintar un cuadro en un lienzo demasiado grande
-Sacar los manuscritos de los cajones
-Armarse de valor
-Apagar la memoria antes de dormir
-Superar el fin del invierno

3. PREVISIONES PARA EL AÑO 2007
He constatado que mis años tienen la siguiente estructura:
A partir del ocho de enero por la tarde, se produce un vacío hasta el 3 o el 4 marzo por la mañana. Entonces mi subconsciente despierta y descubre que detesta los primeros días de marzo. Una vez habituado a esta nueva luz, deberá enfrentarse al mes de abril y reconocer que también detesta cumplir años desde la edad de seis. Seguidamente, mayo traerá tres cosas buenas y estimulantes
-nerviosismo
-recuerdos e insomnio
-viento cálido
Junio, julio y agosto serán una lucha interna constante, dedicada a soportar días iguales en que no hay rutina, ni hábito ni aliciente. Habrá que vivir con el peso de las ausencias.
Septiembre será una sacudida, el regreso a la tierra cuando por fin mi subconsciente se habrá habituado a estar de vacaciones.

Octubre, noviembre y diciembre son tres meses de ensueño.

Y de nuevo, enero, en blanco.

Esta vez celebraré año nuevo el primer día de cada mes, porque no quiero seguir perdiendo el tiempo por prejuicios de mi subconsciente.

viernes 29 de diciembre de 2006

Aforismo

Me aflije mi lenguaje,
que no supo hablar a tiempo.
Paradójicamente
es
lo
único
que me queda.

jueves 28 de diciembre de 2006

Esta noche dormiré en un arco iris


y el suelo se cubrirá de pasos silenciosos.
(He conseguido fotografiar la textura).

Aforismo

Los vacíos que consumen hasta el insomnio, hasta convertirme en un espíritu pensante y torpe, son aquellos que en la materia se traducen en un vacío real, un hueco en la almohada.

Elen sila lumenn o'mentielvo

Gracias por la tarde. Por aguantar pacientemente mi lentitud al abordar los crêpes de fresa. Por el paseo en rizos entre los árboles y las calles iluminadas. Por compartir momentos de gasto irresistible. Y por los zapatos de noche ;) Son mucho más suaves y compactos que los guantes, esta noche no pasaré frío (anoche tenía los pies helados).

Mi pulso. Las fotos han salidos borrosas, el árbol azul en plena hecatombe tendré que repetirlo...
Este es uno de los árboles iluminados. Un poco borroso, pero siempre he querido vivir en un mundo acolchado de luces sinuosas-insinuantes :


(Monnet en la ciudad, en la nuestra también hay luces retratables).

Bueno darling, ha sido genial, te dejo estas palabras por si apareces por aquí. A ver si la próxima vez vamos donde ya sabes y nos tomamos un helado de chocolate con nata.

Besos

miércoles 27 de diciembre de 2006

Impresionismo (no-poema)

La nieve no cae.
La lluvia ya ha caído.
Hace calor en mi corazón.
Tengo la memoria a salvo.
Descansa sobre un suave edredón de plumas.
Plumas y copos de nieve que caen, blancos,
desde los cuerpos aviformes de las aves invisibles.

Miraré las tardes pasar


Chocolate con nata en una tarde improvisada de compras y localizaciones. Sonaba una Norah Jones aún desconocida.
Es tiempo de nostalgizar el presente. Ya llegará enero. Hoy he descubierto una constelación nueva.

Dejémoslo en que no era un árbol iluminado fotografiado desde abajo en una zona de claroscuro...
Por cierto, con el ruido en la calles, de la gente en las tiendas, y luego de las tazas chocando, de la cafetera ciclópea como la de 'Amélie', me ha impedido oír la llegada... (pero mañana será una tarde soleada).

Acaba de saltar una ventana, con una imagen de Baremboim. Una ventana que no había activado. ¿Casualidad? Faltaría el chocolate con nata en sepia, al igual que Klimt es dorado.

Bajando a la tierra, pero no demasiado, en el supermercado sonaba (citando la única canción que conozco de maná):
"Sola, sola, en el olvido
sola, sola con su espíritu
sola, sola con su amor el mar".
Reaparece cíclicamente (desde 2º, cuando aún llevaba uniforme de cuadros, cuando las cartas de mayo), es buena señal.
Pero no, no me sentiré sola esta vez...

Posdata: al final he elegido b/n... nótese el uso de aplicador en forma de estrella.

martes 26 de diciembre de 2006

Relato: El grito (lamentaciones de Orlando en el siglo XXI)


"Pánico y miedo también... dentro de la dulzura de haber leído tus palabras. Largas palabras, palabras dulces detrás de las que busco sombras y ambigüedades. Busco lo que no quiero encontrar porque tengo miedo. El día del encuentro no pararé de hablar por miedo a que digas lo que tengo miedo de oír. Aunque el universo me anuncie buenas nuevas. Si he tardado años para aprender a decir, cuánto tardaré para aprender a callar. Y todavía es ayer, cada día es ayer, cada mes es diciembre de nuevo, solo que a veces cae en pleno verano y la pesada calidez y las luces doradas me sumergen en el sopor y en un miedo más suave, un miedo que se dice ya veremos en septiembre -el noveno diciembre del año-cuando todos hayamos regresado a la tierra.
Veré tu rostro tranquilo, y sabré que ya no vas a tenderme la mano. Veré tu rostro tranquilo y sabré que todavía quieres tenderme la mano.Ya no veré señales en tu rostro transparente y hermoso, ya no sabré qué quieres decirme, qué se esconde, qué hay a la luz del día. Pero quiero ver tu rostro tranquilo, y memorizarlo otra vez, tenerlo aquí en las paredes de mi memoria, tenerlo muy cerca, llegar a sentirlo. Que me digas que estás bien simplemente. Si me besas dejaré de escribir, pintaré un cuadro de grandes proporciones, lo colgaré en la pared de mi dormitorio, me tenderé en la cama y me quedaré dormida durante cien años. Mientras duermo, todo va bien, nada cambia, lo que es será siempre. Quiero verte y guardar cada momento en una clepsidra. (Has sabido encerrar muchas horas en una eternidad cíclica y envolvente que me agarra exactamente por la cintura. Quiero poder decirte todo lo que no sé decir. Quiero cruzar contigo un laberinto kafkiano y ponernos a salvo en la nada frambuesa de la manta nueva)".

Agradecimientos a Virginia Woolf y Edward Munch.

lunes 25 de diciembre de 2006

Ven comnigo...


...entraremos por el bosque artificial en el lugar de los inviernos mágicos...
Felices fiestas.

Más gatos raros

Étranges arbres de noël...
Cuando me hacen fotos, me las hacen raras, muy raras...

domingo 24 de diciembre de 2006

Zelda Zong leía a Rainer María Rilke

Cosas que no sabía de Norma Jean, aunque la hermana mayor de una amiga de la infancia tenía su habitación llena de posters de ella, allí donde jugábamos a las maestras, ajenas a los vestidos blancos y a los rostros de Elvis.
Dicen que en sus noches de insomnio escribía poesía. Anna Freud conocía sus secretos.

Colaboraciones: "Recuerdo" por Gotardo J. González

Han pasado unos años desde aquello. Me he acordado justo al apagarse las luces y quedar silencioso el bulevar, como si el color hubiese desaparecido llevándose los vivos sonidos de la gente volviendo a casa, el estruendo de las motos, los derrapes de los coches, el rastreo de sillas de lo bares. Lo he recordado con una sensación acomodadiza, no triste ni nostálgica, tenue como el olor a café al despertar, lejana como un recuerdo de la infancia. Se ha ido la luz y un pequeño recuerdo ha vuelto de repente.
Aquí me besó, en el mismo bulevar, en ese banco, en un septiembre igualmente oscuro y prematuramente fresco, una noche en la que se fue la luz. He recordado, puede que con alguna tierna sonrisa, su abrazo cálido y virginal, la temperatura de sus labios de quince años humedeciendo y templando los míos resecos, una cortina de pelo negro y liso sobre mi cara. Recuerdo pasar las horas, caer definitivamente el frío de la noche y no rendirnos a las finas e hirientes gotas de lluvia. Apenas hablábamos nunca, nos quedábamos en aquel banco del bulevar, ella tímida al principio con las manos en los bolsillos de su sudadera, yo distante y callado, encerrado en un jersey de lana; y luego empezábamos a besarnos.
Hace meses, quizá más de un año, que no la veo. Al pasar por el bulevar e irse la luz la he recordado, clara en la oscuridad, tenue su sonrisa, fragante su mirada. De pie en la noche desoladora inhalo el recuerdo, lo mantendré en los pulmones de mi memoria, como un buzo suspirando en mares turbios, hasta exhalar cuando vuelvan a encenderse las luces.

sábado 23 de diciembre de 2006

Muñecas mecánicas piensan:

"Me va a estallar el corazón.
Tengo insomnio porque velo tu sueño cuando sé que duermes.
Mis arritmias se corresponden con tus arritmias.
Nunca volveré a dormir. Tengo miedo de dormirme.
Creo ver miles de rostros como el suyo y todos me contestan con la misma voz. Trato de verte pero has desaparecido.
Un día dejaré de pasar por las calles como si nada.
Algún día me romperé" en esta última verbalización habitual las muñecas mecánicas comprenden al fin que son meros autómatas frente a un espejo, que no tienen corazón, que nunca han dormido, que todas hablan con la misma voz, que sus ojos son de cristal, que nunca van solas por la calle, que ya están rotas, y por eso escriben como piensan, escrituras automáticas, abandonadas a oscuras en el fondo de un taller. 'L'hôpital des poupées c'est un endroit qui existe', recita una muñeca de París, del año de la exposición universal. A oscuRas en el FOndo de Un talLer. DeJarÉ dE esCribIr hastA qeu non enCUENTre mis maNO, CReo que HAn CAÍdo bajo el ESCritoRIo.

Postales en movimiento

El otro día me regalaron un bol de crème brûlée. Después de tantos años (el lunes también me regalaron mandarinas). No he pensado en romper con cierto cuidado cinematográfico la capa de hielo -también en sepia- que la recubría. No me acordé -porque sé dónde mejor estaba mi memoria-.

Se propuso visionar en clase una película francesa, para que practicasen la comprensión de texto oral. Todo el mundo pidió que fuera 'Amélie'; la juventud no va por tan mal camino: quisieron que apagásemos la luz y, aunque ya la habían visto varias veces, se quedaron absortos ante la casi minúscula pantalla que brilla por su presencia meramente protocolaria.
"¿Cómo sabes todo eso?" Todo está en los comentarios del director..., y alguna otra cosa en google. En ese París de postal antigua, como la crítica ha calificado el film en numerosas ocasiones -estética de postal presentó más conscientemente 'Moulin rouge'- la historia se configuró en imágenes a veces propiciadas por el azar o por un golpe de suerte -véase de mala suerte, en algunas secuencias, aunque con resultados siempre favorables-. La clase de francés se convirtió en una clase de literatura y cine. Les gustó el travelling camaleónico sobre la bolsa-roja-años-ochenta de Nino Quincampoix.
Destacaré hoy una sola imagen -por imaginar, porque aquella de la cuchara ha quedado patente-, la del petit "cachotier", quiero decir, la del pequeño cachalote,le petit cachalot performativizado por ordenador, pero proveniente de una memoria viva. Quizás hubiera preferido zambullirse en un cuenco de crème brulée (la superficie de azúcar previamente des-icebergizada). Es algo paradójico, pero 'Amélie' es una película prácticamente biográfica. Una carta, con sus verdades idealizadas. La clase de carta íntima que muchos hubieran querido escribir, pero las palabras son únicas, a pesar de los diccionarios, y nunca es tarde.

Enigma en sepia


Desde un punto de vista botánico, ¿quién la identifica?

viernes 22 de diciembre de 2006

Las orquídeas

Un recuerdo me asalta súbitamente.

Dicen que cuando dos personas hablan al mismo tiempo, es signo de tener el alma siamesa.

A mí sólo me ha pasado una vez (ramificada en tres momentos diferentes).

Derretirse. Diciembre. Frío

Étranges arbres de noël...


Citen tres cosas (o más) que este anuncio les sugiera.

Para mí:

1. Blancanieves

2. Eva.

3. Charlize y la fábrica de chocolate


(Nina Ricci, 2006-07).

Metaficciones en semiverso

Me duele pensar en mi carta,
pareciera que soy mi propia destinataria
y es que siempre te pierdo cuando te tengo tan cerca
aquel día tendí mi mano
te rozó y antes de contestar
desapareciste, te llevaron lejos,
y yo, onírica incomprensible
no podré soportar perderme otra vez
una vez más
una vez mas
mañana
de nuevo
de nuevo
de nuevo
siempre.

Aniversarios íntimos V

Lo sentí desde el primer instante, y no pasa un segundo sin que lo sienta.

miércoles 20 de diciembre de 2006

Frozen without your touch darling

...algo así entonaba evanescence.

Frío. Frío en las mejillas, frío en la frente, frío en las manos, frío en la mente. El benigno viento frío de diciembre, como nieve invisible.
Décembre. Toujours rien. D'ailleurs, je n'ose poser la question, j'ai peur du silence, j'ai peur que le silence abandonne.
Nada que ver. Estoy divagando en otras corrientes de pensamiento. La cena fue agradable. La compañía agradable. La velada muy agradable.
La sensación de una ausencia a mi lado la tengo siempre. Dolores también preguntó por ti.
En el trayecto de ida y en el trayecto de vuelta había espíritus benignos siguiéndome, diciéndome que les hubiera gustado estar allí y que también aquella misma noche habían sentido el mismo frío y habían pensando también que por fin había llegado el invierno. Al llegar a casa había una Calista F. al otro lado de la pantalla y no sé porqué lo tomé como una señal. Jewels.
Como Artax y yo decimos, por un invierno lluvioso.

Aniversario íntimo sin número

Hace un año que esta pieza de Rice corteja mi pensamiento:

(Fragmento)

"I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off of you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes off you
I can't take my eyes...

Did I say that I loathe you?
Did I say that I want to
Leave it all behind?

I can't take my mind off of you
I can't take my mind off you
I can't take my mind off of you
I can't take my mind off you
I can't take my mind off you"

Lo repetitivo puede ser escalofriante. A veces, repetir cosas que no tienen mucho sentido expresadas de esa manera, es tratar de soltar una verdad.

Frivolidades

El segundo chelo me recuerda mi memoria del futuro. Era una imagen tan nítida, que en realidad no he visto nada... sólo mariposas

My Love lyrics MARLANGO

(fragmentos)

My love is soft when my love whispers
My love is soft when my love cries
My love is small as a baby
My love shines like rain.

...
My love holds like a girl
...
My love's hands are soft and strong.

I am as small as a snail
I am as soft as a drop
I am lost and crawl
But I'll climb
Only up to you.

...
I am strong as blood
I am as cloudy and clear as all the skies
That pass through your eyes.

We'll be as happy as children
We'll be as jumpy as queens
We'll fight and fuss for hours only to rest each other's arms.


Leonor trata de mantenerse serena; por eso muestra su voz más grave. Allá alrededor el violonchelo tiembla, llora, grita.

lunes 18 de diciembre de 2006

Parajes extraños en mi propia casa


Hablaba el primer día de mi habitación alargada en L ajedreica.
Alguien me dijo una vez que anduviera mirando el techo, y dejara de mirar las sombras que caen al atardecer. Creo que fui yo misma. Por eso no seguí el consejo.
Hoy levanto mi objetivo. Parajes extraños, hostiles, se levantan sobre mí. Un árbol asiático de flores rosas me desafía, se enreda como una araña migala que hubiese tomado demasiada clorofila. Los troncos se retuercen como en el dibujo de lámparas de papel que esbozaba aquella mañana en aquel lugar cuando no quise seguirme y me marché. Es un árbol con muchos nombres. Algunos lo llaman 'Cercis siliquastrum'. Otros le dan un nombre más romántico, es decir:
a. más embelesado
b. más decimonónico

Hace unas noches soñé que había ascensores horizontales. Me trasladaban a una habitación que miraba hacia una especie de mar. No me importó. Era una habitación de terciopelo rojo. (Me impresionaba la textura de las amapolas en mi pared todavía en este siglo XIX, porque durante un día fui princesa renacentista y jamás había visto nada parecido).

Aniversarios íntimos IV



Hace un año perpetuamos la tradición de las tortitas. Conservo el marcapáginas con faros de tierras élficas, y esta postal.
Casi siempre vamos a cafeterías altas con vistas a nubes y arboledas iluminadas (y si nos quedamos en tierra viajamos en Tren...) Allí recordamos que hacía un año habíamos estado en la pirámide con el grupo de teatro.

sábado 16 de diciembre de 2006

Los tres anillos élficos no soportan la maldad


He prestado esta semana el disco de la violinista Vanessa Mae que me regalaron en navidades hace unos doce años. A pesar de que dicen que los libros y discos nunca regresan a su lugar de orígen...

Descubrí esta tarde uno de sus ulteriores trabajos, perdido en la masa uniforme de discos abandonados por primeras manos. Con una portada más extraña que la primera, en que aparece como una Lana Lang cubierta de kryptonita brillante, y fiel a su violín blanco y eléctrico como una señal luminosa.

Suena como hace doce años. Será verdad que una buena acción trae una recompensa (aunque sé que 'The violin player' volverá sano y salvo). Algunas pistas mezclan el sonido de las cuerdas con coros de otro siglo.

En recuerdo a los tiempos en que aspiraba a la Toccata di Fugue in D minor. (El lunes iré a comprar cuerdas nuevas).

viernes 15 de diciembre de 2006

Aniversarios íntimos III


Hace unos minutos era quince de diciembre. Entre ayer y hoy me encuentro en una encrucijada íntima e inexplicable. Porqué tendré que recordar tantos detalles (y olvidar luego las llaves en la mesa).
Hace un año este día fue un día bastante frío; mucho más que hoy.
Daba